miércoles, 30 de diciembre de 2015

Un matiz al redentor: Viva la CUP


Si el asambleario ejercicio democrático de la CUP, aún cuando pueda parecer engorroso el extenso debate que caracteriza su proyecto político, no cuenta con la simpatía de los acostumbrados a dejar a otros los problemas públicos, ello no significa que la democracia no gane mayores cuotas de efectividad con esta organización anticapitalista. Su definición antisistema es precisamente la que, al llamar a la participación colectiva en la política, mejor puede hacernos entender la caducidad democrática que padecemos y la torpeza de las manipulaciones.

Las turbulentas horas que estamos intentando digerir con la investidura de Mas rehuye esclarecer que no es cierto que el 27-S ganamos un mandato democrático para iniciar la independencia de Catalunya del Estado Español, pero desde JxSí y la ANC hasta los que dominan TV3 nos dicen y nos repiten que sí lo hemos ganado. Y aunque la CUP tuvo cierto matiz cuando Baños declaró que el plebiscito se había perdido, también defendió la pírrica victoria y comenzaron las negociaciones que todos sabíamos que no llegarían a buen puerto por la enorme diferencia entre los destinos de JxSí y la CUP. Pero la formación anticapitalista quiso probar fuerzas y extendió el mar de la agonía confiando en el independentismo popular. Posiblemente sea esa la gran responsabilidad de la CUP: el alargamiento de sus esperanzas en algún fuerte anticapitalismo catalán.

Es en JxSí donde debemos buscar la distorsión de la verdad con la pintura rosa que nos hacen ver del periodo de tránsito a la independencia. Y son todos sus miembros, desde CDC y ERC hasta los llamados independientes, los mayores responsables del aquelarre que lleva a Mas como el imprescindible President del procés. Es muy posible que nunca sepamos el origen de su visión del redentor. Pero, si realmente queremos ser soberanos, tenemos todo el inmortal tiempo de la vida nuestra y de las próximas generaciones si contamos con proyectos políticos tan sanos como la CUP.



lunes, 28 de diciembre de 2015

El desempate de Sabadell pertenece al pueblo catalán


Después de la magnífica asamblea de la CUP de ayer domingo, muchísimos independentistas encabezados por el cabeza de lista de Junts pel Sí vuelven a echar todo el fuego sobre la formación anticapitalista: “no hay más propuestas”. Así los guías y el grueso del independentismo permanecerá quieto esperando que los cupaires le entreguen el proceso. Lo hicieron desde el mismo 27-S en que proclamaron la victoria como si la CUP fuera su obediente subordinada y no esa otra formación política bien diferente que, en ejemplar participación democrática en Sabadell y a pesar de que con las votaciones del Sí o el No a Mas rompía su valiosa coherencia, sostiene su principio en la ampliación soberanista a la izquierda mediante un completo plan de choque social en Catalunya. Es muy claro: la vida siempre va primero. Este es el irresoluble conflicto de Junts pel Sí con la CUP: la esencia anticapitalista que no cabe en los señoríos de una gran parte del independentismo catalán de clase media bien situada que representa Junts pel Sí. Una falta que ha influido en los fervorosos cupaires de una pronta independencia que no han calibrado los reales apoyos a la desobediencia que recibirán.

Una nueva generación para la política está naciendo en Catalunya. Una generación que no quiere que le solucionen la vida en los despachos. Una generación con un proyecto de participación política donde muchos se sentirán cansados y lo tacharán de aburrido e insostenible, pero será una generación de jóvenes y viejos que acercará el verdadero triunfo de la sociedad.

Todos los motes que acusan a la asamblea de la CUP de “esperpento”, “ridículo”, “patético”, “insultante con Catalunya” y muchísimos otros descubren finalmente que resolver el empate de “Mas sí o Mas no” no pertenece a la CUP como le señala Junts pel Sí. Solucionar la aritmética diabólica de la asamblea de Sabadell pertenece al pueblo catalán y a él ha de donársele de nuevo la papeleta de las urnas porque es el deber de la nueva generación política.

martes, 22 de diciembre de 2015

Las luchas sociales en Catalunya y en España no temen nuevas elecciones


Si aceptamos la interpretación mayoritaria de las últimas elecciones autonómicas y generales en Catalunya y en España que dan el gobierno a Mas y a Rajoy tendremos un fracaso adelantado: la lucha por la democracia enfrentada a la lucha por la vida. Ni Rajoy ni Mas pueden conformar una columna vertebral que sostenga una convivencia digna de los suyos con los demás.

No hay conquista social, ni siquiera la más realista, cuando hay que resignarse a lo que los poderosos decidan, a lo que los políticos le obedezcan o al billete de lotería en que nos ponen. Toda la historia de la humanidad, aún cuando no se crea en izquierdas y derechas, ha sido la lucha de unos por una vida digna para todos y de otros por imponer el dominio de su clase social. Las luchas sociales en democracia no pueden entregarse por una contingencia que equivoca su victoria. Si la esperanza de los pueblos solo cabe en las limosnas de los poderosos, en la sostenibilidad de los políticos o en la suerte del bombo donde giramos, la honra de la coherencia con las luchas sociales quedará despedazada.

La victoria no puede ser la continuación de las palabras vacías, los expolios públicos, el espectáculo del bienestar para unos, el dolor innecesario para otros, la represión de las protestas y los hábitos del perdedor. Cuando se triunfa en democracia, se triunfa para todos.

Ninguna lucha social puede ser superada por el miedo a nuevas elecciones. La única elección es seguir luchando por unos derechos sociales imprescindibles que nos permitan convivir en el decoro de la democracia. Los poderosos nunca han regalado nada a los pueblos. Así sabremos entender que en España se acabó el tiempo del PP y de Rajoy como en Catalunya el de Convergencia y de Mas. Es la hora de los demás. Nunca como ahora han importado tanto los demás, y no solo esos demás que padecen la pobreza, la precariedad y la indignidad del sistema en España y en Catalunya, sino de todos los demás que en el mundo luchan por otro orden para el triunfo de la vida.

lunes, 21 de diciembre de 2015

La CUP recoge el aliento de las urnas


Por mucho que los diferentes partidos independentistas de Catalunya proclamen “desconectarse” de España, la realidad catalana no se desconecta de las Españas y fortalece con el triunfo de En Comú Podem el derecho a decidir por encima de la unilateralidad de todas las partes.

La formación tildada como radical de extrema izquierda, en vez del grito desesperanzador de ERC y Convergencia, explica otra vez su racionalidad al ver cómo sus alíados más críticos van divididos a las Cortes de Madrid. Así la CUP da “un amplio apoyo a una fuerza que ha defendido claramente la necesidad de un referéndum para que la población catalana se pueda expresar libremente en las urnas”. Con estas palabras la formación anticapitalista recoge el triunfo de En Comú Podem y, sin renunciar a la desobediencia para alcanzar la independencia, ratifica lo que siempre planteó: ampliación de la lucha soberanista a la izquierda como única solución de cambio.

Asumir la imprescindible prioridad de los derechos sociales para que se conviertan en valores ineludibles es el arma más pujante de la realidad. Porque resulta imposible invitar a los pobres, al trabajador casi esclavo o a las eternas marginadas de la igualdad a ejercer otra voluntad que no sea la de salvarse ante todo. El respeto a la vida ha de despedirse del pasado y su despedida será amable, pero ha de producirse para que nunca más sea desplazado del destino de Catalunya.

Las fuerzas de la CUP han sido siempre su presencia sin cuidarse la cara en el primer plano de la rebeldía contra todo lo injusto y rechazable, su gran pasión por la liberación de las esencias populares del catalanismo, su enorme desinterés a mejorías particulares, su absoluta entrega a la lucha contra el capitalismo. Todo esto le otorga la coherencia tantas veces perdida por otras izquierdas y le acerca al camino donde, por fin, cansados todos de tanta ignominia contra tantos, se imponga el mejoramiento humano como una cualidad de libertad e independencia para todos.

viernes, 18 de diciembre de 2015

En Comú Podem


"Un referéndum acordado con España es el único camino" (con este título fue publicado en El Periódico de Catalunya el viernes 18 de diciembre de 2015)


Que el domingo pasado Ada Colau, principalmente, buscara en Madrid luchar juntos para 'decidirlo todo' volvió a plantear el escenario de la fuerza y la unidad de los pueblos como única esperanza para la paz. Ello envalentonó el argumentario de Junts pel Sí con Oriol Junqueras en Tortosa banalizando el esfuerzo de la alcaldesa: "Para volver al pasado, ya están los socialistas, y para quedarse en el más antiguo pasado ya está el PP". Le siguieron Homs, Tardà y Rufián: todo es válido para no asumir el presente que ya le llaman 'colauísmo'. Es nefasta para Catalunya esta posición y se parece mucho al programa 'Polònia' que se eliminó este jueves en TV-3 para trasmitir un debate ruinoso.
El soberanismo creció después del golpe de Mas al no convocar elecciones tras el exitoso 9-N de 2014: fue el pasado 13 de junio cuando celebramos emocionados el cambio en la alcaldía de Barcelona. Días más tarde el President rechazó ese camino en Molins de Rei  diciendo que "los del 'Sí se Puede' no están por la independencia". Allí Mas se desconectó de la vía por donde el independentismo puede fructificar sus sueños. Por ello su astucia le recetó llevar a la CUP hacia todos los barrancos.
La formación anticapitalista no se presenta en estas elecciones generales y para Catalunya esta sería la posición más coherente según el gran motor movilizador de los últimos años. Pero este sonido lo que mejor nos enseñó es la complejidad en la complementación de las diversas posiciones que tiene la constitución actual del pueblo catalán.
Con total evidencia Convergencia y ERC están empantanando el conflicto. No entienden, ni con el daño que sufre el independentismo presionando a la CUP para investir a Mas, el golpe que dan al soberanismo atacando a Ada Colau y a En Comú Podem. Aunque la CUP quede fuera de lugar en estos comicios, solo En Comú Podem puede hacerla recordar. La única posibilidad de solución que tenemos para el conflicto que vivimos es un referéndum acordado con España: es la paz.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Convergencia y Esquerra empantanan el conflicto entre Catalunya y España


El soberanismo creció después del golpe de Mas al no convocar elecciones tras el exitoso 9N de 2014. Fue el pasado 13 de junio cuando muchos catalanes celebraron emocionados el cambio en la alcaldía de Barcelona. Días más tarde el President rechazó ese camino en Molins de Rei diciendo que “los del `Sí se Puede' no están por la independencia”. Allí Mas se desconectó de la vía por donde el independentismo puede fructificar sus sueños. Luego vimos su nefasta interpretación del 27S. Por ello su astucia le recetó llevar a la CUP hacia todos los barrancos.

Reafirmando a Mas, Meritxell Borràs, en entrevista la semana pasada a Via Lliure de Rac1, declaró que era “sorprendente que algunos miembros de la CUP pidan el voto para una formación que es española”. Se refería al esclarecedor análisis sobre la situación que vive el proceso independentista que el ex-diputado Quim Arrufat hizo entrevistado por Ara y donde al ser preguntado qué votaría el 20D, respondió que si votaba lo haría por En Comú Podem.

Que el domingo pasado Ada Colau buscara principalmente en Madrid luchar juntos “para decidirlo todo” volvió a plantear el escenario de la fuerza y la unidad de los pueblos como única esperanza. Ello envalentonó el argumentario de Junts pel Sí con Oriol Junqueras en Tortosa banalizando el esfuerzo de la alcaldesa: “para volver al pasado, ya están los socialistas, y para quedarse en el más antiguo pasado ya está el PP”. Le siguieron Homs, Tardà y Mas: todo es válido para no asumir el presente.

Con total evidencia Convergencia y Esquerra se mueven en la misma cuerda del PP y del PSOE para empantanar el conflicto. Dieron por hecho el referéndum y se perdió. Pero como en verdad no se hizo, hay que seguir luchando por hacerlo. No entienden, ni con el daño que sufre el independentismo presionando a la CUP para investir a Mas, el golpe que dan al soberanismo atacando a Ada Colau y a En Comú Podem, al parecer, en las actuales circunstancias, quienes mejor pueden buscar la paz entre Catalunya y España.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Venezuela y otros descalabros del mercado


En el país que, según organismos de la ONU nada sospechosos de chavismo, más se redujo la pobreza en América latina se ha producido el efecto óptimo para la desestabilización de la región. Se anunció con Argentina y Brasil está en remojo. Pueden esperar lo mismo Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Y Cuba que se prepare, ya que ella es imprescindible para que las transnacionales recobren su apetito en el área.

No es la voluntad por la vida de todos lo que triunfa, sino la operación contra todo lo que se oponga al amargo viaje de la mercancía. Miremos sus desastres y aparecerán las verdades de lo que acaba de pasar en Venezuela, pero analizarlo desde nuestras cómodas butacas frente a los ordenadores es un desafío a la ley de la gravedad. Hay que vivirlo, porque priorizar cualquier otro detalle diferente al negocio mercantil no posee un valor superior. Para el pensamiento también se prepara la caída.

No sólo por desestabilización política, económica y social irán al abismo los países, sino también por el modelo anti-natural que vivimos y que nos lleva a destruir los cimientos de la vida en la Tierra. El fracaso de la cumbre del clima de París es empujado por descalabros políticos como los que se ejecutaron en Afganistán, Irak y Libia, los que se ejecutan en Palestina, Yemen, Siria y Ucrania y los que celebran su victoria en Venezuela. Descalabros que nacen en nuestro agitado primer mundo casi como una tapadera de entretenimiento de los que se preparan para nosotros. ¿Alguien puede ignorar la catástrofe que significa la libre desestabilización del planeta? Ni el menos interesado en estos temas confía en su exclusión de la tragedia.

La libertad, la democracia y el Estado de Derecho, perdidos sus espacios en el mercado, vuelven a preguntarnos qué significan. Es muy claro que estamos obligados a desactivar el polvorín a la deriva que es el mundo. Mientras no se solucione una vida mejor para todos, la moral y la ética que predicamos mueren de hambre cien mil veces cada día.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Madrid, Madrid, Madrid, las urnas del consuelo y del chotís


Por lo sucedido con el referéndum contra el austericidio en Grecia, las urnas son el último suspiro del sistema. Y vistos los poderes con que se sustenta, sólo nos queda bailar con ellos. A pesar de la gran incertidumbre con el baile, la resistencia de la CUP no cabe en la paz que nos brindan las elecciones del 20-D. Cruda realidad que nos exprime si no la cambiamos con los bailes de todos los pueblos.

CDC, renunciando al derecho a decidir, ahora va a Madrid por la independencia. ¿Acaso con el chotis ya ensaya la recomposición de la situación tradicional?

Nuestro es el consuelo de elegir quién bailará en la capital. Buscándonos, Mas arropó a su primer viajero la semana pasada en el teatro Bartrina de Reus. Y por los votos que sigue sin tener pensó en los cupaires: “Cuando la casa esté terminada, ya decidiremos cada uno de qué color nos gusta cada pared”. Luego se puso valiente: “No será el fin del mundo si vamos a otras elecciones”. Nuestro señor está listo para los comicios de marzo, pero aún espera construir la casa con la CUP. Los anticapitalistas, si finalmente bailan con él, se verán obligados a ser muy felices pintando su pared en el rinconcito que está detrás de la columna donde se reunirán los 10 conversos en asamblea nacional.

En Reus, Mas dejó bien claro que, por los mismos problemas que tiene en Catalunya, “los votos deben concentrarse en el partido que más teme el Estado Español”: el suyo. Pero, ¿que valor puede ostentar el que está obedeciendo lo que aprobó no obedecer? Plagios de happy day en TV3: su destino y el de la casa de todos que quiere construir.

La nueva fuerza política que es Podemos -En Comú Podem-, dice que, por la imposición del baile en las urnas, quedarnos solos con la sardana sería lamentable. Es el único partido que plantea el imprescindible referéndum en Catalunya. Bailamos ahora con Podemos o los de siempre tendrán más tiempo para abolir todos los bailes y ya no nos quedará ni el buen recuerdo del alma de la CUP.

martes, 8 de diciembre de 2015

El debate decisivo y la superación de Kafka


Finalmente “el debate decisivo” fue un buen espectáculo teatral. Todos los intérpretes lograron el relajamiento físico, la magnífica memoria, la interrelación necesaria entre la tensión y la sonrisa y, para mayor éxito, el emotivo suspenso del último minuto.

Pero... ¿Por qué los argumentos de los principales partidos se acercan tanto a la discusión que podríamos tener en el bar del barrio? Suele responderse que eso sucede por la buena democracia y la extraordinaria fuente de información en que nadamos todos. La subjetividad de criterios y soluciones de los candidatos es igual a la niebla de lo que opinamos tomándonos una cerveza.

Se hizo notable que cada pretendiente a las máximas responsabilidades del país, aparte de nuestras simpatías, usó y reiteró datos estadísticos para contraatacar con sus verdades las mentiras de los otros, pero las dudas se mantuvieron. Por ejemplo, cada mes y cada año se tiene la cantidad de apuntados en el Paro, los que se dan de baja por empezar a trabajar, por muerte, por salida al extranjero y por su voluntad, pero la incapacidad oficial para relacionarlos hace improductiva cualquiera exactitud sobre la situación laboral que vivimos. No es un problema de las estadísticas, es un problema de los que las manejan. Por ello sentimos lo mismo con las medidas contra el fraude fiscal y la corrupción, la regeneración democrática y la reducción de la deuda, la lucha contra el terrorismo y el cumplimiento de las prestaciones sociales, etc. etc. El misterio nos persigue como un monstruo mudo.

Iremos a las urnas con el más absoluto desconocimiento de la realidad. Es muy posible que esto sea el mayor signo de la debilidad en las elecciones. Cuando tengamos un órgano público que, bien separado de intereses privados y de candidatos políticos, nos ofrezca las estadísticas verdaderas y relacionadas para el Bien Común, sabremos elegir a los que nos llevarán a él. Por ello ahora nuestro voto está desvalorizado al no tener la verdad del conocimiento. Superamos a Kafka.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Condenar a la CUP es degradar la independencia


Las últimas expresiones de la CUP en la asamblea de Manresa son un camino de esperanza a la resistencia por una plena dignidad a la que aún no se le quiere reconocer su magnitud de cambio. Allí no oímos expresiones tiernas y conciliadoras con el habitual discurso de la contemporaneidad política, pero si las rechazamos estaríamos poniendo sobre el horizonte unos límites a las fuerzas históricas que la sabia naturaleza siempre desmentirán. Ello no les otorga autenticidad inmediata, pero tampoco las empalma con “la tozudez” con que Mas las califica, ni con el absurdo comentario de Rufián de que “sin Mas no hay independencia”, y muchísimo menos con la afirmación del convergente Homs de que “es la CUP quien se está cargando la Resolución Independentista”. ¿Acaso los soñadores de la CUP tienen suficiente capacidad para tenderle una trampa con esta resolución a los expertos de CDC? ¿No sería más adecuado pensar que los especialistas de CDC conocían el corto recorrido del sueño?

Si la CUP exhibe gravedad en sus palabras y actitudes, Junts pel Sí exhibe la confusión de su debilidad humana. El problema no es Mas sí o Mas no, pues ya Antonio Baños ha dicho después de Manresa que “estamos abiertos a todas las opciones”. Y ayer, casi como el ave del paraíso que entra al matadero, el gigante David acude al sacrificio proponiendo que “dos votos faciliten la investidura de Mas a cambio de un plan de choque social real y concreto contra la pobreza y la desigualdad”. Terrible constatación: que a los sueños independentistas de Junts pel Sí aún tengamos que despertarlos con los cantos alegres de la vida. Porque cuando no se canta con la firme decisión de solucionar las angustias de tantos que deben mendigar sus faltas de casa y de alimentos, ¿qué motivos tan sagrados pueden explicar el canto a la vida? La casa y el alimento adquiridos dignamente han de ser la fiesta y no el viento de la bandera.

La CUP apura el acuerdo, mientras Junts pel Sí lo demora. Ya muchos piensan que, además de los que siempre lo impulsan, cierto independentismo busca eliminar a la CUP. Si Catalunya no pone en pie su alma, el proceso temblará por tantos dolores. Hoy lo ha expresado el diputado Busqueta: “Cuidado con propuestas de tipo ultimátum. Sabemos que es el procedimiento de una parte de JxSí, concretamente de CDC, y que es el Mas ‘style’, pero esperamos que no se reproduzca con el plan de choque, porque la cosa es bastante seria y bastante significativa, y nuestra gente es suficientemente madura para saber cómo proceder en estos casos”.

La CUP no pondrá fin al capitalismo y a su letal sistema cultural que invita a la felicidad de la luz sin sentir la sombra humana que desgarra, pero estamos en el deber de avivar la esperanza para los que habrán de construir la sociedad anticapitalista. Vivir no es un asunto de posposición voluntaria ni una degradación de los sueños. Más allá de Mas, de CDC, de Junts pel Sí, de la independencia, está la firmeza con la responsabilidad social donde muere la CUP.