miércoles, 6 de enero de 2016

La CUP frente a los años luminosos


Prácticamente la mayoría de las noticias y opiniones que recibo de TV3 es una condena a la CUP. Una condena casi unánime, ya sea de dirigentes políticos, entidades independentistas, articulistas y gente corriente. No es justo ni coherente con la complejidad del proceso que hemos hecho en los últimos años. No es justo porque la CUP ha sido, con toda probabilidad, la que más carne ha puesto en el asador yendo hasta las últimas consecuencias en su decisión soberanista. Mientras unos iban solo de papeles, la CUP ha ido con su cuerpo siempre dispuesto. Y no es coherente con la dificilísima construcción de un país nuevo deshacerse de forma fratricida o con absolutismos de total desconfianza de uno de sus puntales más estremecedores.

Es a la juventud -mayoritaria en la CUP-CC- lo que más debemos cuidar en cualquier fundación que proyectemos. Ofende, maltrata, destruye, afirmar que la mitad de la pequeña organización “no tiene sentido de país”. Y duele muchísimo que la diputada cupaire Anna Gabriel crea que “el país tiene elementos suficientes para valorar si en estos momentos es oportuno tratar el espacio de la CUP-CC en los términos que lo ha hecho el que hasta ahora es el presidente en funciones”. No, el país no tiene esos elementos, todo lo contrario, una gran parte del país cree que esa mitad de la CUP que no votó a Mas como presidente es un grupito de desorientados que, en vez de pensar en el país, solo piensa en vengarse de sus contrincantes políticos. Otra de las mentiras en estos años que parecían luminosos.

Cuando un país o un pueblo trata así a su juventud más comprometida, decidida y valiente, este país y este pueblo no tendrán jamás compromisos, decisiones y valentías imprescindibles para emerger de sus oscuridades y decadencias. Y mucho menos tendrán juventud que les entreguen sus vidas cuidándolos.

La CUP vuelve a reunirse con Junts pel Sí, la ANC, OC y la AMI intentando adelantarse al lunes con que Mas la amenaza... Si ahora es la hora, que se aparten los que ofenden, maltratan y destruyen.

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