martes, 22 de marzo de 2016

Abriendo una nueva encrucijada


Cuba nunca combatirá el diálogo honesto con posiciones históricas, políticas, económicas y sociales diferentes a las que tiene, pero sí combatirá la manipulación que de la cotidianidad cubana realiza la llamada disidencia cubana o monólogos como el realizado por el presidente Obama en el Gran Teatro de La Habana y las numerosas campañas mediáticas que a lo largo de muchos años, y que continúan en la actualidad, pretenden imponerle a la isla formas de existencia distintas a las que ella misma se ha dado. Cuba dialogará sobre democracia, derechos humanos, sistemas económicos, convivencia social, elecciones libres y cuantos otros temas que se quieran contrastar desde el compromiso con los múltiples aspectos de la compleja realidad cubana y mundial junto al respeto a los tiempos que cada país elija para los cambios que necesite según el consenso popular.

No obstante, nada debemos recriminarle a Obama. Cuba lo invitó a que dijera lo que quisiese decirle a los cubanos con una trasmisión en directo por la televisión y él hizo uso de la arrogancia propia de los presidentes norteamericanos. Muchos nos hemos indignado con algunas de sus expresiones. Obama, un hombre que el mismo Raúl llamó honesto, responde a la historia y al status quo del país norteño, y de contra, su partido se está jugando las próximas elecciones presidenciales, por lo que todo va en esa dirección. También debemos comprender que toda su honestidad presidencial está en la representación de una historia y un sistema de vida muy enraizado en su país: la nación imprescindible para el mundo que tantos presidentes de EU han enarbolado y que muchos de sus ciudadanos comparten. Mientras esa idea no cambie es extremadamente difícil que las instituciones norteamericanas generen otro tipo de presidente. Esa idea es diametralmente opuesta a la cubana, pero habremos de saber enfrentarnos en nuestra propia casa a este nuevo desafío, ya que hemos sido nosotros mismos los que, buscando pasos que conduzcan a la normalización de las relaciones bilaterales, abrimos esta encrucijada.

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