miércoles, 13 de abril de 2016

Milagros cubanos en azul y verde (Homenaje a Cuba con Servando Cabrera Moreno)


En los años 70 del siglo pasado se fortalece el erotismo en la pintura cubana. Salvo algunos esbozos más míticos que irradiantes en otros creadores de la época, fue Servando Cabrera Moreno quien se impuso a los prejuicios del placer con el cuerpo desnudo. Y lo pagó caro, pero sin flagelarse triunfó con su aluvión de piernas, brazos y torsos que se yerguen o se abrazan como árboles, montañas y olas del mar. Así siento la enorme bondad de su estudio en Marianao. Él hizo más hermosos y aguerridos a los cubanos.

De aquellos tiempos fálicos Servando me regaló dos obras grandes: un óleo sobre lienzo horizontal en azul, todo azul, intenso, oscuro en su diafanidad, azul sólido, todo el azul hasta donde los trazos del dibujo permiten sin desaparecer en su entorno. Torsos y brazos se van del marco, e igual las piernas juntas. Arriba y abajo, el aire, también azul.

Por la carencia de lienzos, Servando pintó sobre otras obras, y es el caso de esta tela. Quizás por ello, aquí él exploró todas las posibilidades del azul saturado para conseguir distintas luminosidades con el negro y crear finalmente un azul rotundo y vigoroso que, en su deterioro, resurge al rojo anterior.

La otra obra es un lienzo vertical en verde, todo verde, con los cuerpos atrapados en el aire. El esfuerzo de fascinación que Servando ejerció antes, lo repetía de nuevo, ahora con altas modulaciones del valor y la saturación en la escala cromática. Con mucho blanco creó un verde fulgurante. Era una tela nueva, pero de mala calidad, y el sol de Centro Habana lo hirió fuerte. Ni cristales ni cortinas podían con el sol. No es raro que con el deterioro emerja el amarillo. Siempre me parecía que el bastidor lo halaba incontrolablemente. La diferencia entre las dos obras está en que la azul es la dura potencia de la sensualidad y la verde es la exquisitez de la ternura. En fin, amigos queridos que disfrutamos juntos este azul y este verde, disculpen los recuerdos con los que intento, sin lograrlo, salvarme del mercado.

(También publicado en El Periódico, Catalunya, bajo el título "Homenaje a Cuba")

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