lunes, 11 de abril de 2016

Tristes tiempos que habremos de alegrar


Tristes tiempos en que lo humano es animalizado en el paraíso de las islas griegas. No es la dicotomía entre las palabras refugiado o europeo, es la barbarie que desde hace siglos cometen las potencias europeas empobreciendo y encañonando a su extrarradio incorregible porque no lo conciben si no es para echarle sus miserias y toda la metralla en que se han especializado.

Con los refugiados sirios, afganos, somalíes, iraquíes y de cuanta nación expoliada se asome a la frontera, emerge la mayor vergüenza de ser europeo. Europa Occidental está siendo una de las mayores colaboradoras con las hambrunas y guerras que exterminan a estos pueblos. ¿De qué valen los términos “democrático”, “desarrollado” “moderno”, “culto”, “ordenado”, “limpio”, “educado” y “primermundista” con que se identifica Europa? Es cierto, no cabe duda, muchos viven el gran asombro de la música junto a los que mueren al lado del espectáculo.

Con las lecciones que Obama dio en Cuba -un pedacito de tierra rebelde que, en vez de ser desacreditado y bloqueado, debería ser fuertemente ayudado a que salga adelante con su sacrificado pueblo-, se sacraliza el principio “desarrollado” y “primermundista” por el que Estados Unidos seguido de Europa entronizan en el mundo las normas para portarse bien. Con los “Papeles de Panamá” se ilumina la hazaña para perseguir sus corruptelas en el Tercer Mundo: los fieles están dentro de la ley y los infieles serán excomulgados. Saldrá bien “limpio” y muy “educado” el sistema.

Para que nada cambie en Europa se carga contra el proyecto político español Podemos, igual a como torturaron a Syriza en Grecia. Contra Podemos echan la peste y el menosprecio que sienten hacia los pueblos. Si nos ganan, España será un ejemplo “ordenado”, “culto”, “democrático” y “moderno”.

Tristes tiempos en que lo humano habrá de transformar los términos que, aún en su dulzura, esconden su progresiva animalización. Tristes tiempos que habremos de alegrar con nuestras luchas felices.

(También publicado en El Periódico, Catalunya, bajo el título "Tristes tiempos en Europa")

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