jueves, 17 de noviembre de 2016

Todos somos culpables de la muerte en Reus


Nadie pudo instar a que los servicios sociales indagaran por qué los pobres ya no tienen voz para gritar su miseria. La muerte de la anciana de Reus por una vela en su cama es el mejor símbolo de lo ocupados que estamos buscándole soluciones a la vida y al mismo tiempo dándoles muerte. Durante 2 meses esta mujer vivió con la electricidad cortada al no poder pagar la factura y nadie vio el peligro de que se alumbrara con una vela y que con esta esperara el invierno.

Me avergüenza Europa, España, Catalunya, Reus, y me avergüenza que en un país con pleno derecho nacional toleremos que una gran empresa o un puñado de familias ganen millones de euros mientras dejamos morir a una anciana y a tantos más que esperan su turno en la indigencia que cobijan.

Está muy bien que culpemos a Europa, a España, a Gas Natural, a Catalunya, a Reus, por la muerte de la anciana, está muy bien que sigamos siendo independentistas, pero igual estaría muy bien que aprobemos en la Generalitat unos presupuestos absolutamente sociales, que como el referéndum nacional también aprobemos compartir la riqueza, que la democracia no es la libertad de expresión sino el máximo poder para cuidar al pueblo. Cuando hablamos de independencia, dejemos de mirar con malos ojos a Cuba, a Venezuela, a Ecuador, a Bolivia y a algunos más que hacen o intentan hacer por sus pueblos lo que no se hace ni se intenta hacer en este Primer Mundo tan necesitado de civilizarse.

Soy uno de los culpables: soy independentista, lucho activamente por ello y me he dejado llevar por un goce popular más allá del pueblo. Desobedecí al Tribunal Constitucional de España cuando presidí una mesa electoral el 9N de 2014, pero no he sabido obedecer a los más necesitados en esta crisis atroz por la que andamos. ¿Para qué nos violentamos pidiendo acoger refugiados, para qué vivan con una vela y una muerte segura? Si esa actitud no cambia, nada tendrá valor. Me avergüenzo de repetirlo como palabras y no como acciones para evitar la vergüenza.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Con Trump, quizás, conoceremos la verdad


Enterados de cómo Trump -dentro de su sueño americano- entronizando el negocio capitalista como el principal destino humano y, apartando los efectos de la globalización neoliberal, el cambio climático y la posible independencia de los pueblos, naciones y países, busca la última palabra, podríamos tener una buena oportunidad para que las tres cuestiones apartadas alcancen sus mejores fuerzas si participan del negocio capitalista que el nuevo presidente norteamericano propone.

No resulta fácil imaginar el triunfo de tales fuerzas en un sentido estrictamente humano. No puede negarse el daño que pueden recibir, pero, cuando recordamos el daño que ya hacen los poderes anteriores, ¿a qué tememos? Ahora entrará en juego la, en ocasiones, brillante inteligencia de la especie humana. Es el tiempo en que esta condición se pone a batallar de verdad o renuncia a toda esperanza en su conservación.

Trump es un millonario magnate. Quiere más millones y al país que empieza a presidir le sobran fuerzas. Con él, posiblemente, no habrá grandes guerras como las que ya proyectaban los conflictos con Rusia en Siria y Ucrania. Ya lo ha dicho: “La OTAN está obsoleta, ya no responde a su fundación.” Son muy conocidos sus guiños a Putin. En vez de la destrucción del mundo que ya está en marcha, tornarán las dolorosas guerritas solucionadas siempre por los desmanes ocasionados por las transnacionales y los gobiernos que compra en cualquier parte. Aquí pasará su prueba la posible sabiduría de un buen participante en el mundo.

La nueva situación, si los poderes pasados lo permiten -que tampoco se quedarán en ascuas- y ya deben estar pensando, por sus notables agonías, cómo resituarse sin perder nada, caerá en manos más expertas con el más puro negocio. Este es el gran desafío de la civilización actual: abrirá todas las puertas quién sepa hacer negocios. Dependerá solo de cuáles son y su capacidad para hacerlos. Tal vez en ello nos demos cuenta, al fin, a qué nos conduce la verdad del capitalismo y seamos más activos en la búsqueda y consolidación de ese mundo mejor que para nada puede ser la necedad de aniquilarnos.

(También publicado en El Periódico da Catatalunya bajo el título "Trump, una oportunidad para conocer el verdadero capitalismo")

viernes, 4 de noviembre de 2016

El Quijote infinito


¿Acaso cuando abren la jaula del león nuestros quijotes huyen o desde esa feliz aventura cambian sus nombres por el de Caballeros de los Leones? Ni una cosa ni la otra, pero si tenemos que decidir, como lo hizo Cervantes con su personaje, la respuesta sería la transparencia con que nuestra Revolución siempre eligió mirarle los ojos a la fiera y frente a ella no frenar nunca la arriesgada locura de creerse capaz de vencerla. No fue otra cosa lo hecho por Raúl desde un balcón del Gran Teatro de La Habana ni, como por arte de magia, sucedió lo que publicó hace unos días el periódico Granma:

“El gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, anunció que el Instituto del Cáncer Roswell Park, ubicado en Buffalo, lanzará un estudio clínico innovador con la vacuna terapéutica cubana para el cáncer del pulmón CIMAvax-EGF, desarrollada por el Centro de Inmunología Molecular de Cuba. Roswell Park es la primera institución estadounidense del sector en recibir un permiso de la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) para patrocinar las pruebas de una terapia médica cubana en la nación norteña.”
Seguramente algunos se preguntarán qué tiene que ver el Quijote, su enfrentamiento al león, Raúl y la nota del Granma. Poco para quienes no gusten del sabroso ejercicio de la lectura y las más atrevidas aproximaciones a nuestra realidad, y mucho para los que, buscando explicaciones, desciframos a través de los grandes libros el misterio que guardan decisiones y gestos aparentemente inermes.
Obama en el Teatro fue genial, pero más lo fue llevarlo hasta allí, que abriera la jaula del león que representa y que todos pudiéramos imaginarnos quijotes. Es nuestra historia infinita. Con el león en casa cada cual decidirá cómo lo vence o cómo se rinde. ¿Acaso alguien puede pensar que, sin armas para enfrentarlo, no son la libertad, el poder y la grandiosidad del Quijote los caminos donde la Revolución forma sus victorias? Por esa libertad, ese poder y esa grandiosa alma quijotesca de nuestros científicos, el león vuelve a la jaula y, aunque permanece abierta mientras al Quijote se la cerraron, ahí nos espera: el peligro está suelto en el mundo, nada ha podido aplacarlo, todos estamos expuestos a él. Unos, o muchos, no hay que temer, se irán a la jaula del león, y otros, o muchos, vivirán libres junto al león y tampoco habrá que temer. La confrontación de Cuba con EEUU está cambiando y aún cuando nos amenace, Cuba hallará las formas, como cualquier otro país, para defender sus caminos mediante sus propias regulaciones. Algunos nos dirán que esta será la última quijotada de Cuba. No importa, mientras esos hablan, nosotros fortaleceremos la libertad, el poder y la grandiosa individualidad de los cubanos. Tendremos una mejor Revolución, el Granma publicará más frutos y venceremos.


jueves, 3 de noviembre de 2016

En un largo año en funciones se fue tramando quitarnos el sol

Cuando una coalición popular, de izquierda por más señas, como Unidos Podemos no capta el voto de los pueblos ni alianzas progresistas; cuando los votantes de un partido con ideas socialistas que, ni las lánguidas y tardías confesiones de su ex secretario general, no pudieron parar la investidura de un presidente con las ideas más retrógradas y corrompidas del Reino; cuando la mayor credibilidad con la denuncia política descansa, y nos duerme con ideas alentadoras, en una gran cadena de televisión privada, La Sexta, donde el espectáculo sensacionalista obtiene buena nota justiciera; cuando todo esto triunfa tan fácil hay que preguntarse si el programa de la izquierda es actual.

Muy pocos creíamos que Rajoy volvería a jurar la presidencia del gobierno español, y ahí está, frente al crucificado, haciéndonos asumir como un misterio la parálisis en los pueblos huérfanos de sus luchas propias y necesarias. Mediante un éxito sufragado por la degeneración de las fuerzas más populares volvemos a ver cómo, en un largo año en funciones, se fue tramando quitarnos el sol.

Quizás ahora veamos quiénes, obedeciendo al gran poder financiero y sus fuerzas mediáticas, nos esclavizan, y quiénes, en franca minoría, intentan bajarnos del Gólgota. Si con esta visión no nos salvamos con otras elecciones y lo decidimos todo a favor nuestro, es que simpatizamos con el martirio de la resignación. Cuando la verdad de los sufrimientos humanos no cabe en programas, juramentos y alientos noticiosos, el misterio se desvela.

Mientras haya despachos de poderes económicos privados y medios de comunicación igualmente privados que, determinando con sus intereses el desenvolvimiento de la Cosa Pública, destruyen la belleza de los pueblos, olvidemos reclamarle a la Política la soberanía popular. Nunca la tendremos hasta que esos despachos, medios, políticos y nuestra ignorancia dejen de existir. Con la legislatura que comienza tenemos la magnífica oportunidad de aprender quiénes somos y por dónde andamos.