jueves, 11 de abril de 2019

La hora "Julian Assange" para descolonizarnos de EEUU


Castigar a Prometeo por habernos dado el fuego de la verdad, que es lo que algunos gobiernos, que dicen representar a sus pueblos, hacen con Julian Assange es una maldición a nuestra supervivencia. Si aquel que nos dio las revelaciones de Wikileaks es torturado como el Titán griego y los pueblos del mundo no se levantan para defenderlo, el fuego se convertirá en cenizas.

Cuba lleva más de 60 años resistiendo a que EEUU, con sus infinitas agresiones, no la ponga en las tinieblas. Pero muchos en el mundo no se enteran. Tampoco bastó para que se enterasen cuando Bush autorizó la tortura en Guantánamo. Y no importa que un monigote como Trump sea hoy el gran jefe y esté haciendo retroceder tantos pasos en acuerdos mundiales que ya considerábamos casi palpables.

Nada parece bastar para que todos veamos la paranoica ‘libertad’ y la ‘esquizofrenia’ democrática de EEUU con sus despachos en Washington, sus franquicias en Europa e Israel, más la servidumbre restante. Así provocaron el genocidio en Ruanda hace 25 años; 20, el bombardeo de Yugoslavia; 18, la guerra en Afganistán; 16, la invasión de Irak; 8, la ‘primavera’ libia y el inicio de la destrucción de Siria y Yemen. Y en un segundo ya centenario siguen tanteando otra gran guerra. Como a veces permite que las franquicias jueguen libremente en sus estancos, ellas aceptan meterse en el perverso ritual donde se demoniza a Rusia, China, Palestina, el Kurdistán, la R.A,Saharaui, Corea del Norte, Irán, Venezuela, Cuba y otros paisajes. Así, se fortalece la brutalidad del poder y se convierte en un mero hazmerreír a la ley.

EEUU crea monstruos de fake news para maltratar también el lenguaje. Así, a pesar de estar desacreditada en la lucha de los pueblos, la industria militar, sobre todo la nuclear, hace de la carrera armamentística la divina esencia para la independencia de un país e igual para la desaparición de todos. Nos mataremos en un imbécil espectáculo si no nos descolonizamos de EEUU. ¡La tristeza apagará a la humanidad!

martes, 9 de abril de 2019

Introducción a 'El soroll de las abejas'

El placer y la obligación de escribir

Gracias, amigo lector, por aceptar la invitación a participar del Encuentro que es este laberinto donde entramos. Has de andar activamente en él si no quieres que él se desprenda de ti. Aquí serás una voz más en el coro de sucesos, ideas y palabras que en el lenguaje más sencillo te espera. Su mayor complejidad, si es que puede llamarse así, está en la continua digresión o participación de otras voces que no conoces. No te preocupes por ellas, pues los solistas van apareciendo poco a poco y son los que marcan el ritmo para andar por el laberinto. Igualmente puedes sentir cierto cansancio por la reiteración del vocabulario más simple en contextos diferentes, pero también a ello habrás de habituarte para no caer en una solemnidad que serás tú, según avances, quien la descarte. Todo lo viviremos en la más absoluta cotidianidad. Prácticamente nos interrelacionaremos en lengua castellana y en sus variantes cubanas y latinoamericanas, pero por incumbir también a numerosos personajes de habla catalana, también te encontrarás con el idioma catalán. Si no lo dominas, te va a molestar algo. No es un acto fortuito, es deliberado, y quizás sea la única emoción que sientas, ya que nuestro recorrido lo realizamos en la más completa frialdad del pensamiento. El multilingüismo ya es una realidad mundial para millones de personas y pienso que debemos valorar lo que ello significa. Nuestro bello planeta está lleno de diversos pueblos que apenas se conocen y resulta un deber, y el más humano de todos los derechos, que nos conozcamos. Solo así podremos comprender esa entidad que siempre nos atemoriza definir y que no está exenta de alguna contradicción. Para esa y otras contradicciones de la naturaleza humana te he invitado a participar en este Encuentro.

Cuando decidas quedarte, no descanses por mucho tiempo, pues hacerlo es ausentarte del experimento que pretenden los reunidos y eso te hará peligrar el hilo de Ariadna para librarte del Minotauro que habrás visto. Compartir dudas y esperanzas debe ser nuestro mayor anhelo, pues renombrar las cosas más comunes y extraordinarias de las que somos testigos y protagonistas puede ser la mejor victoria. Vivimos un paisaje tan tortuoso que la brevedad de la vida nos empuja a la indiferencia o a transformarlo. Todo dependerá de hasta qué punto quieres arriesgarte en seguir juntos el recorrido por este intenso y constante diálogo. Verás tres puntos, y en algunas ocasiones, más, cada vez que termina de hablar un personaje y va a comenzar otro: es tu instante, amigo mío -si lo estimas pertinente-, para meditar contigo mismo, conmigo, o con otros posibles lectores que también están y que con su silencio o su escándalo crean la capacidad para que el Encuentro sea una fiesta inacabable. Por ello, como es natural, aquí entra en todas sus manifestaciones el sexo: el maravilloso, el atávico, el grotesco, y aquel que, anulando la realidad, desarrolla un alucinante baile para empatizar o transgredir la comprensión que vayamos comulgando.

Gracias de nuevo, amigo mío, por correr la misma suerte que yo asumo contigo: querernos. En tiempos donde todas las Artes buscan interactuar con los que se les acerquen y a su vez se encuentran con personas que igualmente quieren interactuar con ellas, no hay mucho margen en esta obra para la soledad. Se trata de hacer juntos que el juego sea infinito. Iniciamos un largo viaje a través de los recuerdos instalados en un apartamento de la ciudad de Barcelona y donde las visiones de diversos sitios de España, Cuba, Colombia, Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador, pueden ser ‘informadas’, pero jamás colmarán las realidades de sus verdaderos ocupantes. Si tú, mi compañero de viaje, no te implicas conmigo en la vivencia de sus problemáticas, difícilmente podremos entendernos en las tres historias que, íntimamente vinculadas simultáneamente, nos asaltan: la vida de Ariel, la de sus amigos, y la representación teatral que hacen todos en el Encuentro. Si esto no lo asumes con serenidad, puedes convertirlo en una máquina que, devorándonos con sus ambigüedades, hará estéril el esfuerzo mental de ambos por continuar el viaje, como si este libro nunca hubiera caído en nuestras manos y ni tú ni yo existiéramos para leerlo.

Toda la Naturaleza, en estado puro y sin contaminarse con el lenguaje, es una creación que ahora tú y yo, viajero fiel, intentaremos discernir si le es consustancial tener una o varias oportunidades para recrearse en todo su esplendor después de una catástrofe como podría ser la muerte, la sencilla muerte que en muchas circunstancias quisiéramos suspender o aplazar. Tanto tú como yo sabemos que nuestra vida es finita, pero si ello lo llevamos al campo de la ficción, el terreno por andar es enorme, ya no solo para nosotros, sino en todo los reinos de la Naturaleza donde impera la política del espíritu. Porque cuando la política no es la propaganda alejada de la vida, sino la exacta posibilidad de que la vida siempre puede ser plena y compartible con todos los habitantes de la Tierra, el universo entero se nos rinde de forma fabulosa e inconmensurable. Por ello aquí, entre otras experiencias de la reflexión aún vigentes, entran la verdad promulgada y la mentira también asumida, la Teología religiosa de la Liberación, el Comunismo, la libertad, la Revolución Cubana, el Procés independentista catalán, la jungla de todo el Reino animal donde muchos se sitúan, la manipulación que nos rodea y el Sistema Capitalista Mundial que llevamos incorporado.

La propia existencia de personajes llamados ‘conciencias’, mías o tuyas, amigo lector, aluden efectivamente al estado consciente, tuyo o mío, en que vamos narrando los sucesos y reacciones, o cualquiera otra cosa que aparezca, supuestamente, para orientarnos en el laberinto. Las relaciones con ellas es decisiva para imaginar quién eres tú, cómo te estoy viendo, y quien soy yo y cómo me ves, aunque identificarnos está prohibido. Así, ellas pueden mantenerse en el aire incorpóreo exclusivamente como meras narradoras o corporeizándose, como los tantos actores y actrices que llevamos dentro, actuar para aligerarnos la tensión que puede producirnos la confusión con determinados pasajes, interrogarnos, atacarnos, o absolvernos con fortísimo afecto para ayudarnos a terminar con el experimento y saber que el cabrón que escribió todo esto ni soy yo ni eres tú, pero que, al fin, ya se va, y se va cantando una rumba que se ha trabado en nuestra memoria como un eterno ritornello donde todos nos reinventamos para vivir de otra manera. Disculpen, queridos amigos, toda esta letanía introductoria para entrar al soroll de las abejas.

Esta novela está inspirada en un viaje que hice, con dos compañeros, a 4 países de Centroamérica en el año 2011. Fuimos por la Comissió de l'Agenda Llatinoamericana de Catalunya y mi misión consistía en realizar informes sobre el funcionamiento del proyecto en Nicaragua, Honduras, Guatemala y El Salvador. Con aquellos informes podría haber escrito un ensayo socio-político de la región, pero entendí que eran insuficientes y que su mejor marco, aun cuando algo de ello siempre estaría presente, sería una novela. De la historia real y las personas que participamos del viaje queda muy poco. Así, esta obra es un intento artístico con tramas, personajes y aventuras que se despliegan en un solo día del mes de Junio del año 2017 con referencias al 2011. Al igual están muchas de mis ideas en la defensa de Cuba y su legítimo derecho a desarrollar un modelo de vida diferente sin ser demonizado, sancionado y condenado a su desaparición. También están las ideas que lo cuestionan y aquellas que lo maldicen a partir de la creencia de que el mejor statu quo de la humanidad es, como todo el reino animal, la jungla que de una u otra forma todos interpelamos. Pero aquí solo hay una observación ficcionada con todos sus colores.

Es mi tercera incursión en un género que nunca he concluido, pues la primera experiencia, durante la guerra de Angola por su independencia y en la que participamos miles de cubanos, la abandoné y desde 1984 sigue aparcada. El segundo intento fue en Ibiza, donde trabajé dirigiendo espectáculos de animación para una sala de fiestas. Pero también hube de abandonarlo y permanece guardado desde 1999. De estos fallidos proyectos novelísticos sale el protagonista de esta obra: el hombre desmoralizado en Angola, que dirigía un burdel en la colonial ciudad de Huambo, y el feliz latino en Ibiza, que se hacía llamar con los gentilicios de muchos de los pueblos latinoamericanos y bailaba todas las noches en una discoteca para ingleses de la turística ciudad de Sant Antoni de Portmany. Pero mi Ariel vive en Barcelona y su historia obedece completamente al campo de la imaginación. Sucede igual con los demás personajes: todos son mis queridos amigos y conocidos de diversas partes del mundo. Pero al hacerlos actuar en tan raras ficciones dejaron de ser ellos. Igual pasa conmigo, puesto que estoy en algo de todos sin ser ninguno. Todo está ficcionado, sobre todo lo que atañe al complejo trabajo de las ONGs en sus siempre difíciles relaciones con sus donantes. Debo señalar los cambios de nombres que efectué en la mayoría de los personajes, así como en algunas de las ciudades, barrios, centros públicos, instituciones oficiales, empresas privadas, sus ejecutivos y otros eventos que dirigen todas las historias al fértil terreno de las posibilidades.

El sitio en que se desarrolla la acción central de la obra lo sitúo en un apartamento de la calle Ausiàs Marc de la ciudad de Barcelona y puede arribarse a él caminando desde la estación de Metro Urquinaona, desde Plaça Catalunya, o incluso en un automóvil a través de una avenida de la capital de Honduras. Son aproximaciones a algunas cosas que ya están practicando las nuevas tecnologías en nuestras vidas. El mejor nombre que le correspondería a este lugar debería ser ‘Encuentro’. En tiempos donde se desplaza al inmenso ser humano hacia un infinito de probabilidades, el vértigo de salir adelante puede quitarnos el enorme placer del encuentro y el debate para dejarnos en la espuria mercancía que alcanza su verdadero valor en el marketing de su disparatada existencia. Así entra en esta obra, con toda su fuerza, las contradicciones y los entusiasmos que podrían provocar que nos veamos y abramos los círculos infernales para que todos juguemos el rol que nos toca.

Seguramente el concepto de la ley en Kafka ronda mi escritura, como también el Teatro Cubano, el Teatre de Paper i Cartró que fundé en Catalunya, la prodigiosa palabra bíblica de los antiguos griegos y latinos, Dante, Shakespeare, Balzac, Marx, Whitman, Martí, César Vallejo, Joice, Tagore, Rulfo y Eduardo Galeano, las conciencias de Dostoyevski, la búsqueda cromática de Van Gogh, la música dodecafónica de Schönberg, el distanciamiento Brechtiano, ‘el ángel exterminador’ de Buñuel, el cine de Bergman, de Almodóvar y todo el cine ausente como palanca para provocarle al lector el ruido de toda su imaginación e interpelación al conjunto de palabras y sucesos que le propongo. Soy deudor de todas estas experiencias con el pensamiento -y de muchas más con mi máximo reconocimiento-, que la Revolución Cubana, en su gigantesco despliegue de la cultura universal para todos los cubanos, me hizo disfrutar, reflexionar y querer proyectar, escribiéndola, mi visión de Cuba y del resto del mundo que he conocido. Vaya igualmente mi mayor agradecimiento a mis amigos, a mis queridos amigos que junto a mi Virginia me regalan el placer y la obligación de escribir o reescribir cada día un verso o una estrofa, un artículo o esta novela.



sábado, 6 de abril de 2019

Catalunya entre la ley y el simbolismo


¿Podría “la revolución de las sonrisas” de Catalunya convertirse en una frase vacía? Estas conversiones suelen ser muy fáciles cuando la resistencia se hace sin estar consciente del viaje que inicia. Sus referencias son Escocia y Québec, pero la máquina española la puso entre Cuba y Venezuela. Es lo que dicta el ‘Grupo de los 7’: España es una democracia y así está bien. ¿Qué hacer? -se preguntan muchos independentistas-, y como el libro de Lenin no se comprende lo suficiente en el territorio, eligen el camino postmodernista y por él van para intentar redirigir al sujeto que ejerce un estricto control en sus decisiones.

Oyen una voz que los tortura: ‘nada podrán hacer contra la máquina que por estos lares se llama España’. Es cuando se sienten en una catedral gótica que los minimiza y los asusta. Ya con este miedo algunos llegan a pensar que algo extraño y maligno puede venirles encima sin que apenas lleguen a percibirlo. ¿Deben buscar otras sonrisas? Es cuando alguien pregunta: ¿para qué imaginar que podríamos vencer a la máquina? Enseguida otro responde: Nunca luchamos contra ella.

Entonces aplauden el orden que tienen, lo disfrutan a su manera y siguen sus huellas por tenerlas muy bien incorporadas. Resulta muy complicado desandarlas. Así, aunque ahora el artefacto no los mire con buenos ojos, lo obedecen: es la ley. Su poder los tiene bien enganchados a todo lo que vaya contra lo que los define y los ensalza. Por algo -dicen-, está ahí y quizás está para cuidarles el trabajo, la casa, la familia, los fines de semana, las vacaciones en los países exóticos y su patria vedada a los lingüistas. En definitiva, los negocios funcionan bien, y también el partido político, sus hábitos cotidianos y “el seny” para superar el clímax a que llegaron. ‘Bueno, no pasa nada, ya volverá’, y se van a divertir con el Barça. Su Sistema de juego es formidable para vencer a la máquina del Real Madrid. Es el instante en que los demás entienden que su revolución no puede ser simbólica.

martes, 2 de abril de 2019

No se va "a por ellos", se va 'a por todos'


(Segundo artículo pequeño fruto del desmontaje de 'El jaque mate defintivo')

Va la libertad al juzgado cuando ante él se lleva la gestión por la autodeterminación de los pueblos. Y no se trata de la de expresión, sino de toda la libertad. No es una deficiencia de la ley, cuyo máximo final es defenderla, sino su negación al ejercerse como banderín de intereses políticos, económicos y sociales muy alejados de los acuerdos en que se buscan los pueblos. Prohibir, sin argumentos contundentes, acarrea siempre el ansia de violar lo prohibido hasta en el más simple pensamiento. No vale explicar que Catalunya es España, que los catalanes son unos egoístas, que firmaron un pacto por el bien común al que todos los pueblos de España contribuyeron y no hay nada más que hablar. La libertad es conocernos y hacernos mejores. Encarcelarla es torturarla.

Todo pacto incluye su validez y su invalidación. De ahí nació la Constitución española refrendada popularmente. Que se crea que, pasados 40 años, no es tiempo para revisarla es la mayor coacción al valor que tuvo el voto popular, y también un golpe bajo de los partidos políticos a los pueblos que la votaron, puesto que denigra el voto de más de 2 millones de catalanes y quién sabe de cuántos más en las Españas que, por una u otra cosa, desean volver a votarla y no se les escucha. Denigran la ley esos partidos diciendo que solo es transformable si toda España lo decide. Ellos cambiaron algo de ella y no fueron llevados a juicio.

Gritar que Catalunya nunca será independiente” es creer en las frases vacías. Si Catalunya hubo de celebrar el 1 de octubre del 2017 un referéndum ilegal por su independencia se debe unicamente al silencio que se le quiere imponer. La historia vive de sobresaltos y no por ello dejaremos de participar en ella. A Catalunya ya no hay quien la detenga, pero España espera que la actuación del Sistema reviente esa historia. Esa es la verdad. El Sistema puede reventarla: creó la incomunicación con la que conviven todos los pueblos de España. Pero si revientan a Catalunya, reventarán a España.


sábado, 30 de marzo de 2019

La autodeterminación se lleva al juzgado


(Primer artículo fruto del desmontaje de 'El jaque mate definitivo')

Muchos respaldan las elecciones municipales, regionales y nacionales como el mayor factor de cohesión democrática para los pueblos y no perciben que estos procesos electorales son disputados con programas de gobierno por distintos partidos políticos que casi nunca los cumplen. Pero el apoyo de la ciudadanía a la libertad, dictada y revisada por los más poderosos que los reyes, legitima una guerra donde casi siempre vencen los enemigos de los pueblos.

Casi ninguno de los partidos políticos se somete a algún control popular que pueda certificar que sus programas son incumplibles porque afectan a ciertos intereses de clase que poseen la capacidad para determinar su ejecución. Sobran los señalamientos, aunque más o menos puedan expresarse. Continuamente se nos dice que la victoria debe ser para el mejor ejército. El pueblo solo maneja la frágil arma del voto, pero son esos intereses de clase los que manipulan, con sus Mass Media, el disparo. La ley es para todos, excepto para los reyes y los más poderosos que ellos. Esa clase confeccionó la libertad. Así, las lides multipartidistas con sus programas forman una ecuación infantil. El miedo nos ronda si alteramos el orden.

Con la escasa aprobación del 36% del censo salió adelante en el 2006 el nuevo Estatut de Catalunya. Fue recurrido al Tribunal Constitucional y en el 2010 se le recortaron 14 artículos y se sometió a interpretación otros 27. Artículos que ya incorporan, sin conflictos, Andalucía y Valencia. En encuestas de ese año un 86% de catalanes imaginó la autodeterminación y todos los partidos políticos hicieron su agosto. El Sistema comenzó a actuar como siempre lo hace con los pueblos y los pueblos infantiles respondieron: ‘no me importa lo que quieres tú; solo me interesa lo que quiero yo’. Los reyes sonrieron. Y los pueblos también. Fuimos a la guerra y caímos en sus manos al olvidar que son los pueblos los máximos garantes de su trabajo, su comida y su paz. Algo sencillo: la autodeterminación se lleva al juzgado.


lunes, 25 de marzo de 2019

El Jaque Mate definitivo


A pesar de estar desacreditada en las luchas de los pueblos, la industria militar, sobre todo la nuclear, ha convertido a la carrera armamentística en la base fundamental para la independencia de un país y al mismo tiempo para la desaparición de todos. Ante ello, priman la frivolidad y el azar junto al olvido y la tragedia. Es la primera época de la humanidad que se mata a sí misma sin distinciones de clases sociales. Se desgastan la palabra, el lenguaje, las ideas, el encuentro y se van fortaleciendo la brutalidad del poder y el laberinto de la ley en el vértigo del espectáculo. Se impone salir adelante sea como sea, aunque a ello solo puedan acceder los que lo puedan pagar con amplitud. Y para controlar decisiones y acciones de los que luchan por un cambio están los Bancos como otro agente represor. Por ello, ya no nos sorprenden las astucias del orden agotado: el crecimiento de religiones emergentes; la férrea defensa de la libertad, los derechos individuales y la gran empresa privada a la que muchos creen que podrán acceder algún día frente a la producción irresponsable, el consumo banal y la lotería llegando del más allá; la adicción a ciertas nuevas tecnologías con su don para robarnos el tiempo y la familiaridad; la obsolescencia quebrando al pensamiento interrogante; la astrología que unifica la Información y manipula las Comunicaciones a través de un Sistema Político, Económico y Social que, en vez de favorecer que no colapse la humanidad, premia no colapsar a los mercados.

El descalabro del Sistema Capitalista es inmenso, pero mucho más grande es el deseo y la confianza de que es posible echarlo abajo mediante la lucha contra el marketing de su disparatada existencia. Se trata de un conglomerado de intereses que mayormente incumbe a las clases dominantes que han formado en la historia a las clases dominadas y a partir de las sucesiones en el trono como una revitalización medieval en la aseguranza del poder, predica una ceguera mundial y que todos celebremos la fiesta del ‘sálvese quien pueda’. Contra este eslogan es nuestra lucha: nos asiste el buen deber de salvar a todos los pueblos que comparten la salvación de la especie humana. Y entre tantos otros pueblos que luchan por su supervivencia se sitúa el pueblo catalán. Pero Catalunya ya no es el territorio único de sus habitantes autóctonos, sino la mezcla de múltiples pueblos que el independentismo se ve obligado a asumirlos en sus urgencias. Así, contando con un fortísimo apoyo del poder político y mediático regional, y tratarse de un pueblo con una abundante clase media afincada en las derivas del Primer Mundo con todas las condicionantes que ello entraña, se presenta el proceso independentista catalán ante la necedad de España por aplastarlo en un juicio bufonesco.

No se trata de aplicar una u otra ley, sino la pertinencia de aplicar la que debilite la fuerza de un conocido contrincante. Al independentismo no se le juzga por su exigencia de un voto democrático para decidir su futuro, sino por levantarse como pueblo: un grave delito al funcionamiento del Sistema. El conflicto no es el voto, que por demás podría ser negativo, sino que los pueblos decidan lo que el Sistema no ha calculado para ellos. Tal como pasó con el referéndum en Grecia a raíz de su crisis económica en que, por celebrarlo sin el aplauso de la Unión Europea, el pueblo griego fue castigado doblemente. Por ello Catalunya, igual que lo fue Grecia, puede ser humillada y llevada a su anterior estadio silencioso por realizarlo sin la aprobación de España. El referéndum en Catalunya no fue legal mientras sí lo fue en Grecia, lo que demuestra que lo que se juzga no obedece a la violación de la ley, sino al enfrentamiento al Sistema que, experto en el travestismo, se vistió de europeísta con los griegos y se viste de españolista con los catalanes. Un travestismo que también vistió de fatuas andanzas a algunos griegos y viste a algunos catalanes que, en sus ingenuidades muy caras a sus luchas, barajan el tablero de sus encrucijadas como entes fallidos que por no romper sus vestiduras no pueden anunciar un tiempo nuevo para sus pueblos. Pero esto puede cambiar en cualquier momento.

La sentencia contra los independentistas catalanes busca desgastar la magnífica fuerza popular de sus movilizaciones, por lo que la absolución o la condena de los acusados entrará en la balanza con que la geoestrategia dirime la mejor suerte para el Sistema. Una sentencia que podría ser absolutoria si, mediante un arreglo tutelado del orden jurídico que ennoblezca los pilares del Sistema, margina a los pueblos que forman Catalunya. Al Sistema le es de poco interés la independencia o no del territorio, e igual si hubo la violencia que esgrime la acusación y niegan los acusados. Ambas partes participan de los valores en que triunfa el orden jurídico que sostiene al Sistema Capitalista. Entonces será el pueblo catalán el dueño de la sentencia. A fin de cuentas todas las naciones somos repúblicas bananeras del Sistema y cada pueblo decide su suerte en los mercados unidos o en su imaginación. Consensuar de forma coordinada un pensamiento global y que los pueblos se ayuden mutuamente es el más grande desafío que tenemos delante por una razón muy sencilla: todos vivimos en el mismo planeta que sufrimos y al que todos juntos debemos sacralizar. Si nos sometemos a la ley de un Sistema que conduce a distintos grupos poblacionales a la invisibilidad de su fuerza, quedaremos atomizados en luchas anónimas muy gratas al Sistema: nos fertiliza la indiferencia al destino de toda la comunidad humana y la impotencia para encontrar soluciones globales.

La farsa judicial contra el independentismo maneja su show mientras los acusadores van con su ley y los acusados penetran en sus grietas. Creen los acusados y sus defensas que las han hallado para exigir la absolución, y creen los acusadores y sus testigos que si han aparecido es porque al mismo tiempo que hacen invencibles los postulados de los acusados, también hacen invencible la calidad del Sistema. La absolución o la condena dependerá del arreglo que dignifique la ley capital: en el Sistema no hay grietas, sino Libertad, Democracia y un Estado de Derecho acorde con el respeto a su interpretación para bien del ejemplar paradigma. Entonces, ante la evidencia que muestra la decadencia del Modelo y sin faltar a su esencia, sus hombres de negro podrían cuestionar el privilegio de la ley ante la normal convivencia ciudadana y querer sorprendernos con una acrobacia técnica: ‘Catalunya es una franquicia con gran valor de la que el Sistema no debe prescindir’. Así el Sistema va venciendo a sus esperpentos con la misma magnitud que desgarra a los pueblos.

¿Qué prueba estos malabarismos del Sistema? Que siempre avanza con los mercados privilegiados y no con los pueblos, sean estos sus detractores o sus simpatizantes. Que la violencia está sujeta a la obtención de todas las riquezas contenidas en cada territorio. Que puede favorecer a quienes lo alimentan y a quienes lo enferman en dependencia de que se mantengan fieles en el rebaño. Que cuando absuelve o condena lo hace en relación directa con la mercantilización de los hechos juzgados en el aquelarre del símbolo. Que entiende el fruto diferenciador de la naturaleza humana cambiando su rica diversidad por las desigualdades sociales que ensombrecen el coraje de los pueblos. Que siempre es posible enmascarar con un gen divino el ajuste de su historia para que todos lo asumamos irremediablemente. Que su fin último es quitar fuelle a la levantada de los pueblos y desterrar la esperanza en la solidaridad entre ellos. Que la Libertad, la Democracia, el Estado de Derecho y Todos los Cuerpos de los Estados poseen la mayor relatividad descubierta por la ciencia política.

Si aceptamos la verdad del Sistema por los arreglos clientelares, aceptaremos la posverdad de que el pequeño espacio imperial y toda su red globalizada mediáticamente en el expolio y la espuria legalidad, puede imponernos su modelo de vida aun cuando sabemos que no es sostenible ni mucho menos compartible con todos los habitantes del planeta. Aceptarlo sería colaborar con el agonizante. Todos los pueblos poseen el irrenunciable derecho a activar sus dignos proyectos de vida sin ser demonizados, sancionados o exterminados. He aquí el gran reto del independentismo catalán más popular y de todos los pueblos en pie: cerrar ‘la botiga’, la labor diaria, y abrir la embestida que trae la resistencia emancipadora. Así aprenderemos que la certeza del nuevo paradigma que puede anunciarnos una nueva y mejor época para la humanidad no puede depender jamás de la buena salud del Sistema. Mantener la movilización contra el silencio es ir dando, poco a poco pero sin pausa, un Jaque Mate definitivo al Sistema que nos mata.

lunes, 11 de marzo de 2019

La denuncia incesante


En reciente artículo Atilio Borón nos recuerda ‘la impotencia y la furia’ de Trump para aniquilar a Cuba. Pero avanza Trump mediante la aplicación de ‘la sección 110 del Tercer Capítulo de la Ley Helms-Burton’, en que “se prohíbe la entrada de mercancías a los Estados Unidos y su comercio fuera de los Estados Unidos, si esas mercancías son de origen cubano; están o estuvieron en Cuba o se transportaron desde ese país o por su conducto; o se confeccionan o derivan en su totalidad o en parte de cualquier producto que se cultive, elabore o fabrique en Cuba.” Y el sociólogo propone una redacción a la inversa, o sea, que el mundo le haga un boicot a los EEUU, y escribe que ya ‘veremos cuánto tiempo aguanta el imperio un boicot internacional. Cuba sobrevivió a 60 años de bloqueo. Estados Unidos no soportaría ni un año.’ Y es cierto, aunque creo que EEUU no soportaría ni una semana.

Pero, no, no seremos capaces de la propuesta de Atilio, pero que lo sepamos ya será suficiente... Para pensar que en los boicots, siempre los más perjudicados son los más desfavorecidos de la Tierra, y para pensar también que aún casi la totalidad del Mundo pertenece a los EEUU y por ello no será capaz de desafiarlo como este lo humilla, e igualmente para pensar que llegará el día en que nos demos cuenta que no somos capaces de casi nada mientras sigamos creyendo que somos una propiedad de los EEUU, y quizás, además, para pensar que si no somos capaces de enfrentarnos a los EEUU tampoco seremos capaces de vivir y luchar por algo que valga la pena pensar. Y pensar eso ya puede ser un gigantesco movimiento para animarnos a hacerlo como nos exigen nuestros tiempos: la denuncia incesante a los EEUU por aplastar nuestras vidas y nuestras luchas.

Entonces sentimos la grandeza de pensar. Podremos ver qué maravilla es sentirse incapaz de imaginar el símbolo que nos propone Atilio para enfrentar a los EEUU. A veces la incapacidad consciente genera las mayores capacidades para las más grandes victorias.


sábado, 9 de marzo de 2019

Guaidó se va a los carnavales de Caracas


Después de la comparsa creada en Cúcuta con la ‘ayuda humanitaria urgente’ al pueblo venezolano que no le salió bien y emprender una gira por varios países latinoamericanos que respaldan su auto-proclamación presidencial en Venezuela, Juan Guaidó ha declarado en Ecuador que el martes próximo, como muy tarde, volverá a su país “que está en carnavales.”

Si el Poder Judicial Venezolano lo detiene por haber infringido la prohibición para salir del país, habrá de ser entendido como el proceder legítimo en que se cumple con lo que estipula la ley en todo el mundo, y si no lo detiene por considerar que este hombre inició con mucha antelación los carnavales de Venezuela y que su disfraz de fantoche no lo merece, habremos de observarlo como un rasguño de alegría a la desastrosa intención de alguien que intentó llevar al pueblo venezolano a una guerra civil de consecuencias imprevisibles para todos.

Espantoso disfraz el de Guaidó para celebrar los carnavales, pero ¿qué puede hacer con él un Poder Judicial que ha de preciarse por cuidar la paz del país completo y de todos sus habitantes? No tiene opción: detener al instigador nacional e internacional de una situación que ya “no tiene todas las cartas sobre la mesa”, como proclamó el títere de turno al defender una intervención militar extranjera en su propio país. Ni siquiera el gobernante argentino Macri ni la retrógrada Unión Europea que lo reconocieron comparten las palabras del disfrazado y dicen que “la situación venezolana ha de resolverse de forma política, democrática y pacífica”. Pero, ¿qué se entiende por estos conceptos? ¿Que ya cesó el apoyo internacional que Guaidó había logrado? Sí y no. Sí porque nadie, excepto EEUU y algunos de sus acólitos latinoamericanos, quiere guerras en la que no se sabe si, después de tantas coacciones y amenazas al ejército venezolano sin que este se haya doblegado, puede incendiarse toda la zona. Y no porque ya la política, la democracia y la paz en el mundo están en manos guerreristas.



lunes, 25 de febrero de 2019

La potencia catalana de todas las Españas


Harían falta potencias inimaginables para que cambie la “España tranquila” del actual presidente del Partido Popular Español. Ello se evidencia en que por eso algunos Partidos Políticos de ámbito estatal y autonómico gozan de la grosera libertad en que muchos de sus miembros se enriquecen en múltiples corrupciones, en las conocidas ‘puertas giratorias’ y en otras órbitas donde lo público también entra en el negocio capitalista que somete a los pueblos y que los lleva a rebelarse continuamente. Esto ha propiciado que en muchas esferas de poder se use la manipulación de ideas en la opinión popular -algo al uso en las ‘democracias consolidadas’-, para detener las ansias de los pueblos por vivir y convivir en paz sin ser ultrajados.

Así nacen cruentos conflictos que unas veces son por reivindicaciones sociales y en Catalunya han hecho hervir -y ya casi salir del cauce oficial-, el clamor nacional que el Poder Estatal usa para fortalecer la perdida solidez de la ‘España tranquila’, dar alas al anti-catalanismo y a la lamentable situación entre hermanos que se vivió en Euskadi.

Toda fuerza humana entraña una estrategia defensiva, pero se pierde cuando la fuerza se cristaliza en el pueblo y puede desgastarlo. Catalunya lucha por el deber inculcado en la leche materna y por otras reivindicaciones que la convierten en una potencia incontenible. Una potencia que habla castellano sin rubor y no es el rebaño que busca el señor Casado y que puede encontrarlo en todos los idiomas. La potencia catalana avanza luchando contra la sumisión a un orden jurídico despreciativo con los pueblos. Y en un mundo que intenta eternizarlo solo tiene sentido legal la máxima resistencia. Si esta se evapora en Catalunya y no se extiende a todas las Españas es porque todavía, por fundados temores, hábitos del bienestar o intereses individualistas, cargamos con la triste sombra de la ‘España tranquila’ y la aún más triste obediencia a la ley de un Sistema que nos extermina sin preguntarnos quiénes somos.


sábado, 23 de febrero de 2019

Venezuela en mi grito mudo


¡Qué vergüenza para el mundo lo que está sucediendo en las fronteras de Venezuela! Todo manejado desde Washington y con la complicidad de la Unión Europea, Canadá, varios gobiernos latinoamericanos y otros adalides muy bien conocidos en España, como son muchos dirigentes del PP, Cs, Vox y un PSOE que, como ya dijo su secretario general, quiere demostrar que la izquierda puede gobernar. Y claro que lo demostrará gobernando a la sombra de la derecha.

Qué vergüenza pretender ‘ayudar’ como quieren hacerlo los presidentes de Colombia, Chile, Paraguay y de la Organización de los Estados Americanos posando en un espectáculo organizado por un multimillonario empresario británico en Cúcuta. ¡Qué vergüenza esa ‘ayuda’ envenenada con la invasión de un país libre e independiente y que pase lo que pase! La masacre también es parte del espectáculo y el del Oscar debe difuminar en el olvido a los muertos.

Qué vergüenza la coincidencia con la ‘cumbre’ de EEUU y Corea del Norte. Como si tal reunión fuera el magnífico hallazgo para solucionar los problemas que convulsionan al mundo y que ahora debe suspenderse por la ‘urgencia’ en Venezuela. Todo estaba preparado.

Qué vergüenza un salario tan sucio para una prensa que, quizás no advirtiéndolo, nos reporta imágenes felices de manifestaciones masivas en pro y en contra del presidente Maduro y del auto-proclamado Guaidó y seguidamente nos hable de la terrible emergencia humanitaria en que está el país porque miles de venezolanos están a punto de morir por falta de alimentos y medicinas. No concuerdan los dos reportajes con las verdaderas hambrunas y epidemias sufridas en numerosos países y para las que otros cantantes organizaron conciertos sin esperar el patrocinio de multimillonarios y mucho menos con el beneplácito de la Casa Blanca y otros gobiernos que nos quieren explicar que la pelea entre la leyenda de su mano derecha no tiene nada que ver con el cuento de la mano izquierda que sigue imperando en las grandes luchas de la humanidad.