miércoles, 9 de marzo de 2016

Muchos políticos tienen con la pobreza sus más indignos hobbies



Parece haber llegado la hora del mayor lucimiento de la mayoría de los políticos en sus discursos sobre la pobreza, la desigualdad y las grandes ideas de mejoramiento social. ¿Por qué no dan el ejemplo bajándose los salarios que tienen como han hecho ya algunas agrupaciones políticas nuevas? Posiblemente tal paso sea cosmético, pero seguramente significará un paso de credibilidad muy alto para poder seguir imaginándonos que aún esta clase política tiene algo que decirle a la sociedad actual.

La gente padece, sufre y muere por el abandono en que los gobernantes disfrutan, gozan y viven.

Los pobres no poseen recursos para avanzar como personas mientras los políticos asisten a ferias, teatros, diversos espectáculos y banquetes. No ríen los pobres, pero sí ríen, y mucho, los que proclaman una y otra vez que los defienden.

Sucede en Europa con la criminal indiferencia a los refugiados de guerras que la propia Europa ha colaborado a crear. Sucede en España con la abusiva indiferencia a los millones de pobres que seguirán creciendo mientras los partidos políticos se preparan para nuevas elecciones donde se gastarán nuevos millones de euros en papeles y publicidad. Sucede en Catalunya con la triste indiferencia a las desigualdades sociales existentes en nombre de un expolio del Estado Español y que solucionará una idílica independencia que no cuenta desde el principio con los pobres.

Los números de la pobreza son conocidos y las palabras bien intencionadas de los políticos son grandes. Hasta las emociones con que se expresan llegan a ser inmensas. Pero los hechos, la verdad y la salvación de millones de personas que no aparecen en los números, ni en las palabras, ni en las emociones, brillan por su ausencia. Así, en la mayoría de congresos, parlamentos y plenos municipales abunda la más abyecta aberración. En la mayoría de estos sitios no se acomete una decidida acción a favor de los pobres. Mientras los políticos no lo hagan seguirán posando en la pasarela de sus más indignos hobbies.

(También publicado en El Periódico, Catalunya)

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