martes, 23 de febrero de 2016

Denuncia y contrición en Jordi Évole


Si predicamos mucho nuestras ideas nos dicen que no somos responsables con el ejercicio de la libertad de expresión. Empezamos a ser, según dicen, propagandistas, populistas, agitadores que adoctrinamos a la gente y eso es muy negativo para nuestro propio ideario... Entonces se impone la contrición donde edificar un buen síndrome intelectual. Es lo que pasa con Jordi Évole y su artículo “Contradicciones periodísticas” que publica en El Periódico al día siguiente de emitir su programa `Salvados' en La Sexta. Escribe que “lo de lograr la coherencia está muy complicado. Para mí, por lo menos”. Y termina: “Recupero a Umberto Eco:

Todos no somos víctimas ni puede pensarse que todo está dicho. Algo más hace él mismo con el reportaje. Y muy poco hace con el artículo. Aunque sea una gran verdad el cinismo con que la mayoría de nosotros asume la coherencia y casi nadie se salva de la complicidad con los poderosos, las costureras asiáticas sí se salvan del cinismo y son las reales víctimas del sistema. Un sistema que nos alimenta todo lo que pueda debilitarnos y hacernos impotentes para cambiarlo.

Si los que formamos palabras, imágenes e ideas para compartir conciencia con la necesidad de cambiar el sistema no somos firmes en la denuncia y acudimos a la contrición para mayor pureza de la libertad, toda denuncia será influida por la debilidad de nuestra propia conciencia y finalmente terminará en la expresión de una gran impotencia.

Se dirá que ya es bastante lo que hace Évole, y es cierto, muy cierto, solo que cuando se vive de obras como las que él ofrece, la salvación del pensamiento no debería complicarle la vida al pobre héroe de nuestro tiempo.

viernes, 19 de febrero de 2016

¿En Cuba debíamos ser felices, parecíamos felices o fuimos realmente felices?


Yo fui feliz, muy feliz, y también sé que lo fueron la mayoría de mis familiares, compañeros y amigos. Vivíamos privilegiando el afecto, la simpatía, la confianza, la solidaridad, el trabajo y las riquezas compartidas, la belleza de la naturaleza, el gozo por el arte y la literatura y las más ingenuas y candorosas formas de querernos. No estábamos en el paraíso, sino en la posibilidad de estar bien vivos para admirar lo más destacable de la existencia: amar y ser amado.

Todos tuvimos diversos conflictos, naturalmente, pero casi todos encontrábamos soluciones que nos impedían llegar a la desesperación o a la catástrofe. Y cuando algunos llegaban a esos abismos se producía una inmensa ola de cariños colectivos que el individuo surfeaba olímpicamente. Para otros eso no fue posible y se perdieron en las nieblas de la incomprensión y hasta de la locura. La pena por ellos nunca faltó, pero no aprendimos lo suficiente.

Aquella sencilla alegría de vivir con lo estrictamente necesario en el orden de las propiedades y en la aún más elemental esperanza del futuro nos hizo muy moldeables para imaginar el curso de la historia y pensar que la vida es más simple de lo que se quiere imponer. Todas estas aceptaciones parecieron un desastre ante la realidad que se nos vino encima al caer el Campo Socialista Europeo: el mundo aciago de las cosas -que no el de sus valores-, comenzó su entrada para aniquilarnos lo más bello que disfrutábamos y que creíamos poder sostener con la mayor calidez humana.

Nunca podrá decirse que Cuba es un fracaso. El fracaso es del mundo que influye en todos a la adoración de lo peor de la condición humana. Pasado el tiempo, las preguntas sobran: algún día el mundo tendrá una luz cubana. Para muchos de nosotros Cuba es el mejor tiempo de nuestras vidas y nos sigue ofreciendo lo fundamental para vivir. Quizás esta posición esté algo desfasada de ambiciones y otros quebrantos muy actuales, pero nunca nos falta la alegría cubana y seguimos siendo muy felices.

jueves, 18 de febrero de 2016

¿Qué encontrará Obama en Cuba?


Al parecer la isla caribeña surgió al mundo para recordarle que no hay pueblo ni individuo que no tengan derecho a construirse la justa aspiración a la felicidad. Aparte de las dificultades cotidianas, muy inferiores a las de cualquier otro país tercermundista, Obama encontrará a un gobierno y a un pueblo reclamando con fuertes razones que también en ese paisito se tiene derecho a la justicia del bienestar social con todos sus individuos. Evidentemente, de acuerdo a la historia de las administraciones norteamericanas, esto nunca le ha interesado a la poderosa nación del Norte, pero...

Cuba ha reunido en su larga revolución los más grandes conflictos del mundo actual: el sacrificio, la decisión y la valentía para constituirse en un país verdaderamente libre y soberano frente a la dictadura mundial que impone a los pueblos las injustas leyes del mercado dominado por un pequeño grupo de individuos.

Para todos está muy claro que el mundo aún no está preparado para reconocerle a todos los pueblos y a todas las personas la dignidad de una estancia normal en nuestro planeta, pero cada vez más la humanidad marcha hacia esa meta esencial. En esta complejísima marcha Cuba es, posiblemente, la nación que mayores pasos ha dado y que quiere seguir dando.

Derechos individuales, sí, pero bien cercanos al logro anterior de los derechos colectivos. Resulta absurdo, por no decir criminal, que en nuestro mundo unos pocos mantengan a su antojo -casi siempre para el despilfarro y la destrucción- las mayores riquezas de la Tierra mientras una inmensa mayoría debe conformarse con pretender hacer lo mismo algún día, disfrutar de la porción que le toca, padecer la desigualdad creciente, sufrir su estatus de pobreza o morir en la extrema pobreza sin jamás poder imaginarse que el mundo puede ser bien diferente.

(También publicado en El Periódico, Catalunya)

Obama no verá en Cuba los destellos de ese mundo nuevo que busca nacer y perpetuarse, pero algún estremecimiento, como les pasa a tantos visitantes, sentirá Obama en su encuentro con Cuba.

domingo, 7 de febrero de 2016

Con Cádiz a la independencia


Es la verdad empuñada, esa que explota su soledad en una fiesta y nos llama a levantarnos juntos para caminar en un abrazo. Es la realidad de los pueblos que viven y mueren intentando su definitiva liberación, la más linda flor del árbol de la paz. Es el canto donde se comparten los alimentos del ideal.

La poesía y la cultura popular, ganando uno de los máximos premios en los carnavales gaditanos, nos dan la gracia y la alegría necesarias para luchar. Así cantaba el Grupo Los Cobardes:

“En este sur sediento hoy parto una lanza
por tu soberanía, por tu independencia.
Te habla un andaluz asqueado de su patria;
si lo piensas, los dos somos carne de cañón.
Tú tienes tu `senyera'; yo, mi blanca y verde.
Tú tienes represión; yo tengo paro.
Tú, al golfo de Pujol; y yo, los EREs.
¡Somos tan distintos y tan iguales, al fin y al cabo!
Tú tienes a San Jorge; yo tengo dragones.
Tu nobleza es franquista, igual que la mía.
Los dos, un parlamento lleno de ladrones.
Que la pela es la pela en las autonoMidas.
Tú tienes una lengua; yo, un bendito dialecto;
pero no nos entienden desde hace siglos en el Congreso.
Los dos tenemos cuna romana,
el sol fenicio, el paso fronterizo del alma gitana.
Pan con aceite matando el hambre.
Yo, castillos de arena; y tú, castillos en el aire.
Y, aunque te pese, aunque te duela,
te corre por las venas mi sangre y mi jornal.
Los dos tenemos vagos, y un rey que alimentar.
Desde este sur sediento, no es tiempo de envidias.
No te diré cobarde si decides marcharte.”

Y después tener que oír a Mas... Si hace unos días dijo que Anna Gabriel “quería más cargos que él mismo”, ahora, intentando refundar a CDC en Bellaterra, dice que entre nosotros debemos cuidarnos de “la izquierda doctrinaria y populista cuyo modelo no permite que Catalunya sea próspera, culta y justa”. ¡Callen a ese hombre! Es la izquierda quien permite que la realidad catalana aún tenga gracia y alegría, porque solo seremos prósperos, cultos y justos cuando la izquierda llegue a todas las Españas.

viernes, 5 de febrero de 2016

El Plan de Choque Social es una broma de mal gusto


Basta darse una vuelta por una de las oficinas de Serveis Socials para conocer la broma que aún se juega con una de las consignas que pretende ampliar el procés independentista catalán. Aunque no se quiera buscar el canto de Petrarca, aparece el infierno del Dante.

Si usted cae en la pobreza y cree que lo sostendrá la Renta Mínima de Inserción (RMI o PIRMI con unos 400 euros mensuales), debe esperar. Debe seguir cayendo. Cuando finalice el viaje de 1 año y llegue a la extrema pobreza podrá acceder a esta Renta y quizás puedan levantarlo. Se dice que los milagros existen para candidatos como usted.

Es que son tantos -dicen en las oficinas- los que están en la miseria, que la RMI solo es para aquellos que logran sobrevivir a sus infiernos. Para los que empiecen a caer en alguno de los círculos y den el aviso, recibirán de los trabajadores sociales la pena que algunos políticos les han dado para explicar las ideas que ahora mismo no saben aproximar. Y mientras pase el tiempo, a usted se le ayudará con algo para las facturas consideradas de emergencia. Ni el plan contra la pobreza energética ni el otro contra la pobreza en general dan capacidad para sostenerse en la caída. Los dos son letales.

Si que alguien viva en la ignominia de la extrema pobreza es degradante para toda la sociedad, que se sigan enviando a otros más a tal estadio es aún más aberrante: se está poblando el infierno e increíblemente los próximos pobladores se ríen ante el nuevo DNI que observan desde lejos. El espectáculo de los vivos continúa alegremente en el gran circo donde los acróbatas hacen magia con las riquezas del futuro. Pero el reloj amenaza con toda su crueldad. Cuando una clase política y social no sabe cómo sacrificarse un poco por los demás, se vuelve carroñera. La tardanza en percibirse esta situación ahueca el triunfo del procés. Entonces, sin distinción de mayorías o minorías, se levantan las huellas de los muertos y establecen su infierno en nuestras calles, plazas y saludos matinales.