miércoles, 28 de junio de 2017

No hay vuelta atrás, compañeros

La lucha a que nos enfrentamos con la nueva situación creada por Trump no nos aleja de la emprendida por su antecesor. Ya todo es parte de la misma situación: EEUU quiere y hace todo para destruir a la Revolución Cubana y Cuba quiere y hace todo por mantenerla. El consenso que provocan estas posiciones es inevitable y todos los cubanos tomamos partido. Quien piense que el país puede volver a la confrontación está pensando hacia un lado de la situación y el propio pueblo cubano se encargará de situarlo en esta realidad enraizada con nuestra historia. No hay vuelta atrás, compañeros míos. Cuba entera se ha unido a las líneas elegidas por nuestro gobierno al restablecer relaciones con los EEUU, invitar a su presidente al país, permitirle su discurso a todos los cubanos y hasta jugar con Pánfilo. Quizás sea este último aspecto el impacto que más debemos atender. Ya está inscrito en nuestra historia como el símbolo de nuestra capacidad para sonreír con el beligerante sin renunciar a nuestros principios.

Más allá, o como firme aliado, de nuestros artículos donde justamente exaltamos las convicciones revolucionarias, pienso que necesitamos mayor creatividad en nuestras relaciones, tanto entre nosotros mismos como con muchos otros que no participan de todos nuestros puntos de vista pero que podemos perfectamente estar juntos en cuanto nos cohesionamos por la soberanía del país. Aún condenando a algunos de los actores de programas que buscan apresurar nuestra historia, como ya lo he hecho, siento que en tal gesto solo me he acercado al rechazo y no he dado ningún paso para crear las posibilidades que puedan generar encuentros provechosos. ¿Cómo no encontrar relaciones en nuestro propio entorno sin que ello signifique traicionar a nuestra historia? Aún teniendo todas las pruebas que avalan nuestras posiciones, el tiempo sutil en que hemos entrado nos demanda relacionarnos con las reprobaciones que no busquen retrotraernos a la confrontación. Se impone la visión de alejar la arrogancia de los extremos dondequiera que se asome. Resulta una gran lección que, ante lo anunciado por Trump, la firme respuesta de nuestra Dirección Política incluya que “El gobierno de Cuba reitera su voluntad de continuar el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés mutuo”. Ello no es un eufemismo, es un compromiso indeclinable con el pueblo cubano y la creencia de que los cambios en la interrelación mundial han de ser políticos y pacíficos. Igualmente se asume que ello depende de la evolución que se enraíce en las múltiples sociedades del planeta. De la misma forma han de avanzar las interrelaciones internas sobre la base del respeto y la cooperación con la historia de cada país. Con el que no tenga claro que la Revolución Cubana de 1959 constituye el máximo esfuerzo para conseguir esos frutos en la isla, habremos de compartir también que no hay vuelta atrás hacia caminos destructores. Salvarnos es la única opción.


Entender lo que ha hecho nuestro gobierno para llevar a Obama a decidir cambiar la política de EEUU hacia Cuba es el desafío que aún muchos no practicamos. Entender lo que hacemos para afrontar el retroceso anunciado por Trump es la creatividad que aún no hemos concebido precisamente por no estar practicando el desafío que aceptamos. No tengo recetas para estos entendimientos, pero resulta muy diáfano que ellas se encuentran en la viva cotidianidad del pueblo cubano, un pueblo enormemente participativo y emprendedor con su salvación. Sin menospreciar la divulgación que podamos hacer de nuestras convicciones, no es ella nuestra principal carta victoriosa. Estamos en tiempos de acciones contundentes que cohesionen los impulsos de todo el pueblo para practicar desafíos y elevar creatividades. Podría ser letal tranquilizarnos con nuestras convicciones. Quizás de eso trata que entendamos los triunfos de la historia.

martes, 27 de junio de 2017

Punt de fuga per Catalunya

La poesía nace con la respiración, crece con los caminos y muere cuando, cansada de tanto o poco respirar y de tantas o pocas andanzas, el poeta se inmola en el síntoma que le impide animar la palabra. Por suerte para él y para todos los que disfrutamos del verso, ya sea rítmico y melodioso o simplemente con la fiesta del espíritu, Quim Vilar encuentra los caminos para respirar y escruta los vocablos que lo asaltan en las sorpresas de revivir sus exigentes hojas en blanco.

Ahora el poeta se acompaña del fotógrafo Martí Rovira y juntos emprenden la exposición del verso y el instante con las Gavarres de fondo. Ambas creaciones constituyen una celebración de la especulación oral y la instantánea visual del corazón. Ninguno pregona otra eternidad que no sea la de respirar el aire por donde caminan. En cada paso desnudan el placer de compartir la frondosidad y el sonido de su querida tierra catalana: la hacen nuestra.

“Punt de fuga” se denomina lo que acabamos de presentar en la Biblioteca de Calella con una veintena de voces y reflejos que han nacido para crecer en los más diversos espacios de Catalunya. Con las variadas formas metafóricas de la palabra y la visión entramos en los secretos que nos dan el aire necesario junto al “Nespler” y al “Xuclamel”. Igual sucede con los misterios del “Bosc” y del “Desordre”. Y lo mismo con la “Nereta”. Todo se convierte en “Cançó” para que la sencillez del alma se deshaga con el viento, el agua, los árboles, las flores y esos pájaros inmemoriales que nos guían en la búsqueda de la belleza. Así nos asomamos a la realidad iluminada del sentimiento :

“T´escric un vers i canvia el món.”

Porque así pasa la vida sin apenas darnos cuenta que pasando nos hace versos:

“I en el fons del teu cor
deixo escrit que t´estimo.”

El poeta es consciente de que nunca debe explicar el clamor con que respira:

“Fabulosos camins
han trobat els meus somnis.”

Solo comprende la invitación que ha recibido del “cucut” y la escribe:

“—Que bé! Aquest any no ens morirem!”


lunes, 26 de junio de 2017

El proyecto de la Agenda Latinoamericana

Desde hace varios años participo de este proyecto en Catalunya. Y aquí se habla el idioma catalán junto al castellano. De ahí que en algunos momentos de este spot se me vayan algunos intentos en lengua catalana.



"Centrismo" y "Tercera vía, ¿solo etiquetas? Por Iroel Sánchez de La pupila insomne

Un artículo del historiador Elier Ramírez Cañedo titulado “Centrismo y tercera vía en Cuba” ha despertado variadas reacciones. Pero a veces ilustra, o complementa un poco, dar la palabra a los protagonistas, algunos de los cuales Raúl Antonio Capote ha señalado con nombres y apelidos en su artículo “Tercera opción en Cuba: El drama de los equilibristas”  y otros han recibido una descripción bastante elocuente: 
“un conocido profesor universitario, hoy devenido además en “reformador constitucional”, “propulsor” de cambios constitucionales, etc., incluso de una nueva Constitución”
Hay quien arguye que “centrismo” es una etiqueta, una creación artificial. Sin embargo los delata el lenguaje equidistante de quienes citan a Gramsci pero niegan lo que este afirmaba cuando decía “vivir quiere decir tomar partido”, o peor, creen que no es evidente el partido que toman: 
“Otro aspecto que, según muchos, parece interponerse en el camino de las negociaciones es el de Alan Gross, el contratista norteamericano preso en Cuba por ejecutar acciones no permitidas por las leyes, y los tres cubanos que cumplen sanciones severas en Estados Unidos por trabajar para entidades de la seguridad cubana.” (“Cuba Posible: pensar el futuro de la Isla (II), en OnCuba Magazine, 11 de noviembre de 2014)
Para los centristas, Alan Gross era “el contratista norteamericano preso en Cuba por ejecutar acciones no permitidas por las leyes” -se puede interpretar que se llevó una luz roja o un cartel de “Pare” y no que trabajaba para las políticas subversivas de Estados Unidos  contra Cuba -, sin embargo nuestros héroes cumplían “sanciones severas” -nunca injustas- “por trabajar para entidades de la seguridad cubana”.
O este otro equidistante ejemplo, firmado por la persona que en 2011, a través de la infuyente New America Foundation  (NAF) -la mayor beneficiaria de fondos de la USAID en sus programas de “promoción de la democracia en Cuba”- intentaba responder “¿De qué manera estastendencias –se relacionan con los intereses estratégicos dela política norteamericana y su objetivo declarado depromover una transición pacífica a una Cuba democrática yorientada al mercado?”. Con “tendencias” se refiere, en sus palabras para la NAF, a “la liberalización política y el surgimiento de una Cuba más abierta hacia el mundo exterior”. Decía el colaborador de la NAF:    
“La política del embargo es una política imperial porque pretende imponer a través de la coerción el tipo de gobierno que a ellos les gustaría en Cuba, con las políticas que a ellos les gustarían desde Cuba. Es posible que esa política sea suplantada por una política de proyección hegemónica que lo que procura es persuadir al otro actor, a partir de dinámicas de información, dinámicas de incentivos, de que es mejor, para el actor más débil, adoptar cambios que lo hagan caber o entrar en un rompecabezas mayor donde predomina el liderazgo norteamericano.
“Esto es algo que Cuba no parece aceptar y eso ya es un conflicto de Cuba no solo con Estados Unidos sino con un sistema internacional donde la primacía norteamericana es una realidad. El actual sistema político cubano y la dirección cubana no se sienten cómodos con el mundo de esa manera y hacen todo lo posible por cambiarlo. ¿Es posible que Cuba modere esa manera de ser? Yo creo que sí. ¿Es posible que Estados Unidos asuma la búsqueda de sus mismos objetivos por un método más persuasivo y menos coercitivo?”. (Arturo López-Levy: “En la medida en que la reforma económica cubana abra los apetitos empresariales, el lobby pro embargo tiene que retroceder”, Progreso Semanal, 14 de Marzo, 2014)
Hay “un conflicto de Cuba no solo con Estados Unidos sino con un sistema internacional donde la primacía norteamericana es una realidad” y la causa es es que “el actual sistema político cubano y la dirección cubana no se sienten cómodos con el mundo de esa manera y hacen todo lo posible por cambiarlo”. Para el ideólogo de la NAF Cuba debe moderarse en su manera de ser pero EEUU no, Washington sólo debe perseguir los mismos objetivos de modo distinto, recomendación que Obama puso en marcha a partir de 2014. Para entender por qué, hay que leer la definición de New América Foundation que dio Julian Assange a Ignacio Ramonet: 
La New America Foundation, por ejemplo, en Washington, ¿quién la financia? La respuesta es: Eric Schmidt personalmente, y Google como compañía, y el Departamento de Estado, y Radio Free Asia, y varias entidades más, pero las que he mencionado son las principales patrocinadoras. Y su directora general, Anne-Marie Slaughter, había trabajado anteriormente como asesora muy cercana a Hillary Clinton en el Departamento de Estado, y sigue siendo una asesora actual del Departamento de Estado. Y es profesora en Princeton, al mismo tiempo. Por lo tanto, aquí los tenemos a todos juntos: Eric Schmidt como individuo, Google como compañía, el Departamento de Estado como parte del Ejecutivo de EE.UU. Igual ocurre con Radio Free Asia, y con el mundo académico representado, en parte, por Anne-Marie Slaughter.”(Ramonet entrevista a Assange: “Google nos espía e informa a EEUU”,  Cubadebate, Noviembre de 2014)
Lo mismo sucede con el término “Tercera vía”, otra “etiqueta inventada”. Un llamado a Miami, publicado en ElNuevo Herald  el 21 de marzo con el título “Miami, La Habana, Europa: hoja de ruta” desde la “socialista” Fundación Alternativas -vinculada al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y con el ex jefe del gobierno ibérico Felipe González y el ex Ministro de Cultura y luego Exteriores, además de ex Secretario General de la OTAN, y fundador de la revista Encuentro de la cultura cubana, Javier Solanaen su nómina– arroja algunas luces y explica cómo sincronizar la estrategia hacia La Habana entre Europa y EE.UU., buscando una “tercera vía” para influir en Cuba:
“En este proceso, tan malo sería ir muy deprisa como muy despacio; tan malo sería focalizar exclusivamente en los avances económicos, como exclusivamente en los políticos. No hay que saltarse ningún paso. Asimismo, es preciso sincronizar la sociedad de dentro, con la de fuera –la diáspora de Miami. Ello exige un cambio en la estrategia de aproximación. Las dos vías ensayadas hasta ahora por españoles y europeos no han funcionado. Una era la vía “oficialista” de contactos con el régimen, con limitaciones obvias. La otra vía era el contacto con unos disidentes que no han contado con un respaldo significativo en la isla, y que a menudo han maniobrado, o bien aisladamente, o bien torpemente, siempre bajo la sospecha de la financiación “subversiva” de Miami (las Damas de Blanco, por ejemplo).
“Precisamente la tercera vía que Europa y EEUU deberían poner encima de la mesa negociadora, el núcleo del deal, no son grandes exigencias a priori en libertades y pluralismo político por parte del régimen cubano –pues eso ha de llegar en el proceso negociador– sino tener pleno acceso a la incipiente sociedad civil, tanto la “opositora” como la “no opositora” y la aún “no posicionada”, fortaleciendo sus bases económicas y favoreciendo su movilidad interna y exterior, mientras se va cimentando progresivamente una clase media.”

(…)
“En Europa, países como la República Checa, Polonia, Suecia o Finlandia, van dejando atrás sus reticencias, mientras se confirma el giro de Francia o Alemania. España y Europa pueden resultar útiles también como escenarios de encuentros orientados a la reconciliación y al desarrollo, en un proceso transparente, y con el conocimiento de las autoridades cubanas. Por ejemplo, recientemente, grupos de opositores cubanos se reunían en Madrid en torno a la articulación de un consenso mínimo que incluye movimientos políticos, ley de asociaciones, ley electoral o Cuba 3.0. (Internet).”
Cualquier semejanza de ese “consenso mínimo” con el programa tercerista ratificado a propósito de los anuncios anticubanos de Donald Trump por quienes antes hacían equilibrios entre Alan Gross y Los Cinco, ¿es casualidad? 
Knut Fleckenstein, vocero internacional de los socialdemócratas en el Parlamento Europeo, ha dicho sobre la política de la socialdemocracia europea  hacia Cuba después de las declaraciones de Trump en el teatro Artime de Miami: 
“Nuestros esfuerzos por respaldar a los cubanos comienzan sabiendo que en Cuba no se respetan los derechos humanos. Y la única forma de que los cubanos logren lo que quieren es dialogar con su Gobierno y no dejar sola a la sociedad civil.
(…)
“Primero: que las ganancias del turismo no vayan a parar a los consorcios estatales, sino que sean utilizadas para apoyar a todos los pequeños empresarios que abren sus negocios y aportan a la formación de una economía. Segundo: el intercambio comercial debe ser atractivo para ambas partes. Tercero: sin reformas básicas hacia una democratización las relaciones no pueden funcionar a largo plazo.”
En el evento sobre “Cuba y sus desafíos actuales” realizado por Cuba Posible en  la sede neoyorkina de la Open Society Foundation del multimillonario,  director de la Oficina de la Fundación Friedrich Ebert de la socialdemocracia alemana en Bruselas, quien hizo las preguntas a los panelistas, otorgó la palabra y también opinó, destacando, y ofreciendo para Cuba, su “experiencia asistiendo a algunas sociedades en transición”  según su propia expresión. 
Aunque el Señor Optenhogel con esas palabras se refería explícitamente a la “asistencia” de su organización en las transiciones al capitalismo de los países de Europa del Este -que como ha documentado la académica británica Emily Morris no se pueden calificar de exitosas y mucho menos ejemplares para Cuba-, no mencionó el papel de la Fundación Friedrich Ebert en “algunas sociedades en transición” sobre el que el ex agente de la CIA Philip Agee declaró en marzo de 1987 en una entrevista a la revista Zona Cero, citada por Alfredo Grimaldos en la página 150 de su libro de 2006 La CIA en España y publicado en Cuba en 2007:
“Dentro del Programa Democracia, elaborado por la Agencia, se cuida con especial atención a las fundaciones de los partidos políticos alemanes, principalmente a la Friedrich Ebert Stiftung, del Partido Socialdemócrata, y la Konrad Adenauer Stiftung, de los democristianos. Estas fundaciones habían sido establecidas por los partidos alemanes en los años cincuenta y se utilizaron para canalizar el dinero de la CIA hacia esas organizaciones, como parte de las operaciones de ‘construcción de la democracia’, tras la Segunda Guerra Mundial. Después, en los sesenta, las fundaciones alemanas empezaron a apoyar a los partidos hermanos y a otras organizaciones en el exterior y crearon nuevos canales para el dinero de la CIA. Hacia 1980, las fundaciones alemanas tienen programas en funcionamiento en unos sesenta países y están gastando cerca de 150 millones de dólares. Operan en un secreto casi total… Las operaciones de la Friedrich Ebert Stiftung (Fundación), del SPD, fascina a los norteamericanos, especialmente sus programas de formación y las subvenciones que hicieron llegar a los socialdemócratas de Grecia, España y Portugal, poco antes de que cayeran las dictaduras en esos países e inmediatamente después… En Portugal, por ejemplo, cuando el régimen de Salazar, que había durado cincuenta años, fue derrocado en 1974, el Partido Socialista completo apenas habría bastado para una partida de póker y se localizaba en París, sin seguidores en Portugal. Pero con más de 10 millones de dólares de la Ebert Stiftung, y algunas otras remesas de la CIA, el Partido Socialista Portugués creció rápidamente y en poco tiempo se convirtió en el partido gobernante.”
En la página 152 de su libro, Alfredo Grimaldos cita a Justo de la Cueva, miembro de la comisión mixta de reunificación del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en Madrid y proveniente del sector histórico del PSOE, que “deja desalentado la militancia” en 1979 declarando a la revista Tricolor:
“el PSOE va donde diga la CIA a través de Willy Brandt. Hasta en el propio Bundestag alemán se acaba de denunciar que la Fundación Friedrich Ebert del SPD recibe dinero directamente de la CIA”
Un artículo de Agee publicado en el número de verano-otoño de 2003 de Socialism and Democracy titulado “Terrorism and Civil Society as Instruments of U.S. Policy in Cuba”, y traducido por el sitio La Haine dice:  
“Los éxitos de los movimientos revolucionarios de Etiopía, Angola, Namibia, Zimbabue, Grenada, Nicaragua y otros países reunieron a veteranos de la guerra fría del Partido Demócrata y a “internacionalistas” del Partido Republicano en la creación, en 1979, de la American Political Foundation (APF). La fundación tenía por función estudiar la viabilidad de establecer una fundación legal financiada por el gobierno para subvencionar las operaciones en las sociedades civiles de otros países por intermedio de organizaciones no gubernamentales estadounidenses.
“En el seno de la APF se crearon cuatro grupos especializados –task forces— para llevar a cabo el estudio: uno de los demócratas, uno de los republicanos, uno de la Cámara de Comercio de EE UU y uno de la gran confederación sindical estadounidense AFL-CIO. El trabajo conjunto recibió el nombre de Democacy Program. Estos grupos consultaron una amplia serie de organizaciones nacionales y extranjeras, y las que más les llamaron la atención fueron las fundaciones de los principales partidos políticos de Alemania Occidental, financiadas con fondos públicos: la Fundación Friedrich Ebert, del Partido Socialdemócrata (SPD); y la Fundación Konrad Adenauer, del Partido Cristianodemócrata (CDU/CSU). Cuando se crearon estas fundaciones, en la década de 1950, su tarea consistía en construir una (…) sociedad civil basada en el modelo parlamentario occidental, a la vez que utilizar su fuerza para reprimir los movimientos políticos comunista y otros de izquierda.
“Desde muy pronto, la CIA canalizó fondos a través de estas fundaciones para las organizaciones y grupos no gubernamentales de Alemania. Luego, a partir de 1960 estas fundaciones comenzaron a apoyar a los partidos políticos y otras organizaciones afines de otros países, a la vez que canalizaban dinero de la CIA con este fin. En la década de 1980, estas dos organizaciones tenían programas en funcionamiento en cerca de 60 países y gastaban alrededor de 150 millones de dólares al año. Y lo que es más interesante, operaban en un secretismo casi total.
“Una de las operaciones desarrolladas por la Fundación Friedrich Ebert demuestra el alto grado de efectividad que pueden alcanzar. En 1974, después de 50 años en el poder, el régimen fascista de Portugal (país miembro de la OTAN) fue derrocado, y un puñado de oficiales militares comunistas y de izquierda se hicieron cargo del gobierno. En ese momento, el número de socialdemócratas portugueses, encuadrados en el Partido Socialista, a duras penas daba para formar un equipo de fútbol, y vivían todos en París sin ningún tipo de seguidores en Portugal. Gracias a no menos de diez millones de dólares provenientes de la Fundación Friedrich Ebert, además de otros fondos de la CIA, los socialdemócratas regresaron a Portugal, crearon un partido de la noche a la mañana, lo hicieron crecer como los hongos y en pocos años el Partido Socialista fue el partido gobernante en Portugal. La izquierda, en plena confusión, se vio relegada a un segundo plano.”
Ver a los “centristas” cubanos aprovechando a Trump para relanzar su programa tercerista recuerda cómo en 1954, la misma CIA que organizó el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala le orientaba a los integrantes de su Congreso por la Libertad de la Cultura (CLC) en América Latina hacer una declaración condenando el golpe de estado en el país centroamericano, como se explica en el libro de Olga Glondys El exilio republicano español y la guerra fría cultural. La CIA –dice Glondys- “vio una excelente oportunidad para intentar vencer la desconfianza de los intelectuales latinoamericanos, presentando una genuina cara izquierdista y prodemocrática del CLC”. Incluso el jefe del CLC –al igual que su miembro cubano Jorge Mañach- criticó el comunicado finalmente emitido porque tenía una mención al “totalitarismo soviético”, lo que era perjudicial para el organismo, dadas las acusaciones que se le hacían de estar pagado por el Departamento de Estado. (Ver página 92, de La CIA y el exilio republicano español, Olga Glondys, Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 2012.)
El representante del CLC para América Latina, Julián Gorkin, un “revolucionario prosestadounidense” según Glondys, pasó de disidente del Partido Comunista de España y fundador de un Partido Obrero de Unidad Marxista, para terminar en los años 70  del siglo XX  en la socialdemocracia del PSOE de González y Solana. 
Acerca del PSOE, González y Solana he escrito antes. Con la ayuda de EE.UU.  y la socialdemocracia alemana, desde una élite que era “poco más que una sigla”, surgieron allí y en Portugal, prácticamente de la nada, un “socialismo” y una “izquierda” listas para vender en el momento de la “transición”:
“En el libro La CIA en España, del investigador Alfredo Grimaldos, se documentan varios hechos de la trayectoria de quien fuera uno de los principales beneficiarios de la llamada “transición” española. Se relata su asistencia al congreso del PSOE de 1974 en Suresnes, Francia, con pasaporte confeccionado por el SECED (servicio de información  franquista) y escoltado por oficiales de esa institución. Es en ese evento, donde -según se testimonia en la investigación- había más oficiales franquitas que participantes, en el que el entonces joven abogado sevillano es electo Secretario General. Cuenta en el libro un capitán del CESED que después de volver González de Francia un comisario de Sevilla que lo detuvo “se llevó una bronca tremenda y tuvo que soltarle enseguida”. Otro ex oficial franquista relata: “la dictadura propició el resurgir del PSOE para ahogar al PCE” (Partido Comunista de España). El Congreso de Suresnes se había celebrado sólo seis meses después de estallar la “Revolución de los Claveles” en Portugal, con un marcado protagonismo del Partido Comunista, hecho que había disparado las alarmas de los norteamericanos, que no estaban dispuestos a permitir una situación similar en España.
“Afirma Grimaldos en su obra: “Los delegados que asisten al Congreso de Suresnes representan, oficialmente, a tres mil militantes del interior, pero, en realidad, esa cifra es menos de la mitad. Durante los últimos años del franquismo, el PSOE es poco más que una sigla. El mayor peso de la resistencia lo han llevado los comunistas. En definitiva, lo que ocurre en Suresnes es una refundación del partido creado por Pablo Iglesias, con el modelo portugués como telón de fondo. En el país vecino no existía ni un partido socialista histórico y hubo que inventar uno.”
“González, ya en la dirección del PSOE, con el apoyo de los norteamericanos y la socialdemocracia alemana logra aislar a los comunistas en las negociaciones de la “transición”. En el XXVII congreso de 1979, impone que se elimine el término “marxismo” de los estatutos del partido. En 1983 -luego de ser electo en 1982 jefe del gobierno- apoya la estrategia de despliegue de misiles en Europa impulsada por Ronald Reagan y Margaret Thatcher, y en 1986 promueve la adhesión española a la OTAN. Esto último constituía un cambio radical en las posiciones del PSOE, que, en su XVII Congreso de 1976, había proclamado “a la OTAN, de entrada no”.
“En relación con la OTAN, Javier Solana, cercano colaborador de González, quien fue sucesivamente, Ministro de Cultura, portavoz del gobierno y Ministro de Asuntos Exteriores, acumula el vuelco más espectacular. Solana pasó del “a la OTAN de entrada, no”, a ser el secretario general de la Alianza Atlántica durante la agresión a Yugoslavia, por lo cual fue declarado unánimemente por el parlamento ruso, en 1997, “criminal de guerra”. En el año 2006, como alto representante para la política exterior y de seguridad de la Unión Europea, justificó los más de mil vuelos ilegales de la CIA en Europa como parte de la “guerra contra el terrorismo”–asociados a torturas y ejecuciones extrajudiciales- con estas palabras: “Con nuestros aliados norteamericanos compartimos la convicción de que se necesita una acción dura”. Fue Javier Solana el que coordinó en su origen una de las operaciones de propaganda anticubana a las que más recursos ha dedicado el gobierno norteamericano, la revista Encuentro de la cultura cubana; la presidenta de la fundación del mismo nombre, Anabelle Rodríguez, ha relatado en una entrevista cómo Solana la llamó desde su despacho para proponerle el “trabajo”.”
A pesar de quienes se niegan a aprender de ella, la historia es una buena maestra. Tras ver caer en Guatemala al gobierno de Jacobo Árbenz a manos de la CIA, un joven escribió a su madre que “los términos medios no pueden significar otra cosa que la antesala de la traición”, su nombre: Ernesto Che Guevara. 

MI COMENTARIO: 


Gracias, Iroel, por este excelente artículo con tantas historias, fuentes citadas y otros no menos meritorios criterios sobre "los términos medios". Seguramente muchos -yo entre ellos- no conocíamos todo esto con tanta amplitud, pero sí que lo intuíamos. Me parece muy válida toda tu información, interpretación y divulgación. Solo me asalta la inquietud de que nuestro pueblo -tú y yo y tantos y tantos más dentro-, así como los pueblos español y portugués, podamos avanzar con nuestras convicciones informadas, en medio de tanto páramo con nuestras ideas en la realidad mundial, sin que ninguno de nosotros se acerque a la traición ni al extremo de creer que no necesitamos crear los vínculos necesarios con muchos, con muchos, aún con el riesgo de equivocarnos, pero sabiendo que con diversos faltantes somos menos en una lucha donde solo siendo muchos podremos ir avanzando. Es que todo es tan complejo, tan duro, tan difícil, que aún condenando a algunos de los actores de "programas" que se alejan de nuestra historia, como ya lo he hecho, siento que en tal gesto solo me he acercado a la condena y me he alejado de esos vínculos tan sutiles que necesariamente, creo, hemos de afrontar como sinónimos de la aceptación por parte de nosotros mismos del desafío que significa para todos la aceptación por nuestro gobierno de la política de Obama.
  

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viernes, 23 de junio de 2017

Vínculos necesarios

Al retroceso de la política norteamericana, Cuba contesta sin los extremos que siempre han demostrado su corto recorrido. De ahí que la continuidad de la vida, en toda la diversidad que la glorifica, es el mayor valor de la isla cuando comentamos nuestra irrenunciable libertad.

Que hay quienes andan con la serpiente enroscada no debe ser ninguna sorpresa, pues esta figura igual puede esconderse en la casa de todos y algunas veces la confianza es un amuleto perdido en los siglos. La historia avanza de forma colectiva y cada individuo aporta su campaña para engrandecerla. Es muy saludable para una sociedad asumir sus vínculos necesarios. Mientras estamos juntos, casi todo se puede. Cuando nos separamos, todo es menos posible.

Cuba, aún dentro de sus grandes y persistentes victorias, también ha cosechado derrotas. En el campo de lucha se han fraguado todas y que sean de un color o de otro ha dependido del más acorde ojo político de la nación. En múltiples ocasiones la confrontación EEUU-Cuba nos ha impuesto definiciones y hasta graves desencuentros que la propia Revolución ha ido limando y convirtiendo en fuentes de mayor unidad con nuestra historia. Fue el propio Fidel el que inauguró que "la ciencia de la Revolución era convertir a los enemigos en amigos"(1). ¿Cómo no entenderlo entre nosotros mismos cuando, en la mayor parte de las discrepancias, solo nos alejan puntos de vista?

Resulta destacable la visita en 1977 de 55 jóvenes de origen cubano integrados en la Brigada Antonio Maceo. Ese primer paso decisivo fue seguido en 1978 con otros encuentros más amplios con las posiciones ideológicas de sus participantes. No obstante, el mismo Fidel expresó: "Yo creo sinceramente que esto que hemos hecho y que estamos haciendo es revolucionario. Si nos hubiésemos dejado llevar por la rutina, por las cosas más fáciles, entonces no habríamos emprendido esto que estamos haciendo. Creo firmemente que no lo haríamos si no fuéramos revolucionarios. Creo que lo hacemos porque somos revolucionarios"(2).

Con la declaración de Trump del 16 de junio y el entusiasmo de una contrarrevolución externa e interna pereció toda oposición a la historia que Cuba emprendió con Obama. Ese acto vergonzoso invitaba a un entierro y propiciaba una nueva correlación de fuerzas donde muchos enemigos y otros que nunca lo han sido nos acercábamos. Entre una mayor cantidad de cubanos se logró decir algo muy elocuente: que la relación de Cuba con el imperio no pasaba por Trump, pues la Revolución Cubana había elegido el desafío de Obama. En tal confluencia con nuestra historia -y que algunos solo han visto como un hecho poco significativo u oportunista en la actuación de otros-, cabe destacar la convergencia de muchos para una cotidianidad de lucha nada desdeñable. Más temprano que tarde, en vez de hacernos más fieros, el país se encaminará a la más exhaustiva preparación de los vínculos necesarios con todos aquellos que, en compromiso con la voluntad de acompañar la más feliz continuidad de nuestras vidas, participaron del enterramiento a la oposición con las decisiones de Cuba. Jamás debe asustarnos la vida, y mucho menos la del heroico pueblo cubano para emprender el encuentro de todos en la historia de la Revolución Cubana.

1-«El Mariel treinta años después», revista Temas no 68, octubre-diciembre de 2011, p.83

2- Editora Política: Diálogo del gobierno Cubano y Personas Representativas de la Comunidad Cubana en el Exterior, La Habana, 1994.

martes, 20 de junio de 2017

Declaración de blogueros cubanos


Cuba existe también en la blogosfera. Es el testimonio cotidiano y el pensamiento libre de una nación y de un pueblo en toda su variopinta cultura de resistencia y de vida. Justamente por ese patriotismo que nos identifica como comunidad, es que denunciamos las recientes declaraciones del presidente de los Estados Unidos por ofensivas e insultantes con nuestro pueblo. Trump  frena, retrocede, se descoloca en la historia,  asume la peor de las posiciones y lo hace rodeado de sujetos con un amplio prontuario criminal.
Los blogueros cubanos que suscribimos esta declaración, así como en su momento, seguimos y animamos el acercamiento entre las dos naciones, a pesar de sus diferencias,  rechazamos la vuelta al discurso ofensivo y la política de las cavernas, tantas veces  derrotada;  reprobamos  toda intención de fuerza contra la Isla, al tiempo que descalificamos a terroristas y políticos tramposos como interlocutores válidos para los cubanos.
El presidente Trump ha de saber que su mandato no se extiende a Cuba  y  sus ofensas  en el show de la “era del hielo” solo sirven para reforzar el sentimiento antiimperialista, como una razón más de unidad.
El trazo del camino seguido, y las cualidades de la rueda que le transita, son legítimos por la génesis popular que le dio vida, sin presión de ningún tipo, forjada desde el pueblo al que pertenecemos, y al cual se debe nuestro relato- sorprendente e impetuoso- de la vida tenaz en  esta tierra, que lucha día a día por una sociedad y un mundo mejor.
Quienes deseen sumarse a esta declaración lo pueden hacer a través de las diversas plataformas de Redes Sociales donde ha sido publicado o, reblogueándola en sus páginas personales.

lunes, 19 de junio de 2017

El entierro a la oposición a la historia de Cuba

Si tantas veces se dijo y se probó que la llamada “disidencia cubana” nunca respondió a los intereses del pueblo cubano, que jamás se formó como clamor popular hacia los cambios que demandaban al gobierno y que sus grupúsculos, vendidos al mejor postor, solo buscaban legitimarse como “opositores políticos” para usurpar la soberanía nacional, este viernes 16 de junio de 2017 tal “disidencia” ha sido asesinada por su más querido patrón: la actual administración norteamericana.

Mientras los llamados “opositores” brindan con lujuria la suspensión de la política emprendida por Obama hacia Cuba, los cubanos que aman a su patria y el mundo entero condenan a Trump. Aquella “normalización de relaciones” entre EEUU y Cuba se asumió con júbilo en toda la isla. Para todos fue -incluso sabiendo que ello era el nuevo método para destruir a la Revolución Cubana-, un buen hilo para la entrada del país al oscuro laberinto del mundo actual. En múltiples ocasiones llegó a ser el “qué bolá” y la gracia fue gustosa. Otras veces se vio como el mayor peligro a que se enfrentaba la nación. Pero la isla sonrió y saludó el desafío: su historia está plena de superaciones políticas.

Ya podrán ahorrarse sus monedas las entidades extranjeras que premiaban con jugosos galardones y pagaban proyectos, viajes y otras acciones a los “opositores”. Tales organismos los veían como ejemplos de democracia, pluralidad y ejercicio del pensamiento libre. Ahora, ante su muerte, se descubre con mayor transparencia que aquellas huestes vestidas con “derechos humanos” eran patéticos engendros en contra de la distensión y solución de los conflictos como cabe esperar en toda responsabilidad política. Solo les faltaba el gran día de su trumpada y la nación casi al completo, en su tierra y en la diáspora, efectúa el enterramiento: las lujurias, ambigüedades e ingenuidades que dañan el complejo curso de la historia cubana jamás podrán erigirse en fuerzas políticas opositoras al sueño del pueblo cubano a vivir en paz.



viernes, 16 de junio de 2017

Defendamos a los Estados Unidos de Norteamérica

Este viernes 16 de junio tendremos otra Trumpada: la decisión del presidente norteamericano para revertir medidas tomadas por su antecesor con respecto a Cuba. Como cuando decidió lanzar cohetes sobre Siria sin contar con nadie o como cuando rompió el acuerdo de París sobre el cambio climático. Las trumpadas le dicen al mundo que así es el Orden Mundial que ha de prevalecer sobre cualquier otro. Los Estados Unidos de Norteamérica ejerce con absoluta libertad, no solo el que su país “está primero”, sino que ningún otro puede ejercer el sagrado derecho sin contar con el monitoreo de Washington: el tribunal del bien y del mal.

Hasta los Grandes Medios internacionales reprochan al gobernante el doble rasero de sus argumentos que culpan al gobierno cubano de dictatorial y no a las monarquías árabes del Golfo y a otros regímenes con mayores señales dictatoriales que los que él esgrime para su actuación contra la isla del Caribe. De ahí que los actuales medios de prensa y múltiples instituciones, organizaciones, dirigentes políticos, personalidades del campo científico, empresarial, social, cultural y personas anónimas del país norteño vean amenazada, a partir de una creciente cacería de brujas que el presidente cree ver contra él, la independencia de sus acciones consagradas en la propia constitución norteamericana. Es la prueba, junto a muchas otras ya vistas, de que la nueva trumpada no va de lo que dice, sino de hacer la guerra a todo lo que pueda significar la libertad ya sea a nivel de país, organización o de individuos aislados.


Dado el gigantesco poder en todos los órdenes que ostentan las autoridades norteamericanas en todo el mundo, parece acercarse el momento en que el mundo entero participe de la solidaridad con el país de Lincoln y Whitman. En esa movilización puede estar la clave para que la libertad mundial no sea apresada nunca más por un esquizofrénico administrador, equipo de gobierno o la idea de que solo es válido lo que se dicta desde la Casablanca.  

domingo, 12 de marzo de 2017

La pregunta y la respuesta de los cubanos en el 2018


Querer juzgar la obra de la Revolución Cubana sin enterarse de lo que pasa en el mundo podría convertirse en un malogrado cotilleo. Más o menos se sabe -con mayor o menor emoción-, por los que frisamos los 70 años de edad y por los que no llegan a los 20- que en Cuba, a pesar de sus faltantes, deterioros y verdaderas agonías, -estas últimas, sobre todo, porque prácticamente habían desaparecido gracias a la Revolución-, la vida cotidiana de los cubanos discurre sin la presión vital que ahoga a tantos otros pueblos. No obstante, sabemos que esa cotidianidad cada día se va convirtiendo en un toma y daca con el gobierno que cada vez más se torna en una reciprocidad con peligro de alto voltaje. También se sabe que, precisamente, por existir en Cuba una revolución es que se puede exigir que todo debe mejorarse. Y solo hay una forma de lograrlo: mediante la persistencia de que el trabajo sirva para ello y porque esté ubicado allí donde realmente funcione para las mayorías y no con la prisa puesta para el beneficio de algunos potentados y de una clase media que ya empieza a reclamar lo suyo con indiferencia si a los de más abajo también le llega. Es que si no se comprende que la Revolución Cubana trata de esa complejidad, la confusión en el campo de batalla es general, y es en este campo tan amplio del pueblo donde se triunfa o se muere, como dijo el Ché sobre las revoluciones verdaderas. De ahí el error de sentenciar como un chantaje a quien exprese preferencia por un criterio de Fidel al de otros. Por supuesto que es una revelación de fe en quien dirigió la victoria revolucionaria cubana, pero jamás quien discrepe de él ha de verlo como una camisa de fuerza, ya que si así lo hace lo convertirá en una amenaza, y entonces sí, independientemente de quien lo esgrima y en quien se apoye, todo criterio será un chantaje al pensamiento.
Seguramente, y ahora se está hablando bastante de ello, la Revolución Cubana ha cometido y seguirá cometiendo múltiples errores políticos, económicos, culturales, comunicacionales y en toda la metralla que se le quiera enviar. Seguro que en su accionar autoritario -como ya es el término que crece para ocuparse de ella- son muchos los errores que comete quien ostente el atrevimiento de concebir una sociedad distinta a la que el mundo le ofrece y, como si ya fuera poco, exalta como un deber sagrado la solidaridad con los más pobres de un planeta que ya pasa del desquiciamiento civilizatorio para erigirse muy cerca del Apocalipsis bíblico. Se sabe -porque se ha dicho muchas veces-, que son innegables los errores en todos los ámbitos por donde pasa la Revolución. Son hechos reales que, en muchas ocasiones, se han rectificado y han llegado a formar parte de un sufrido pasado y un deslumbrante presente, y en muchas otras ocasiones los errores se han aletargado y aún embisten, pero a ninguno se les ha quitado fuelle para que no se resuelvan. Los errores en Cuba son de verdad y no trágicos ditirambos ahogados con gases lacrimógenos como sucede en tantos sitios de este mundo.
A los corruptos, la Revolución no ha dejado nunca de perseguirlos, aún cuando alguno o varios pudieron escapar y siguen haciéndolo. Todo es cierto y en cada cubano ha estado y está la suficiente sensibilidad para exponerlos y denunciarlos. Que no siempre fueron ni serán escuchados, también es cierto. Es que la Revolución, y el pueblo cubano que se ha identificado con ella, nunca podrán ser el paraíso inexistente en la Tierra. El gran glamour con que frecuentemente choca la Revolución Cubana -una gesta que aún debate su existencia frente a unos poderes desnaturalizados a nivel mundial-, está en las voces que siempre -y ahora con reforzamiento de altavoces-, le demandan lo que Dios pidió a Abraham que hiciese con su hijo: una prueba ontológica para ampararlo. Como al profeta, el autoritarismo se lo requirió a la Revolución el mismo Dios, o sea, la historia, las circunstancias de las luchas populares, y por algo que le urgía obtener sin ninguna duda: unas conquistas sociales que afectarían la gran propiedad privada. ¿O es que podemos negar que el mayor autoritarismo reside en la mercantilización del mundo impuesto por el capitalismo para impedir un cambio de sistema? Por ello ninguna revolución es glamurosa y siempre tendrá la espada de Damocles sobre ella.
¿Ahora se está queriendo y se piensa conseguir el glamour del paraíso, o al menos la realidad estimada como normal en el entorno latinoamericano con bienestar popular, política, economía, cultura, medios masivos de comunicación, libertades, derechos humanos y otros asuntos muy destacados para las mayorías cuando Cuba termine de ser dirigida por la generación histórica que fundó la Revolución y lo sea por aquellos que dentro de muy poco ocuparán esa responsabilidad? Seguramente que no, y por una cuestión muy sencilla: el glamour de las normalidades -no hablemos del paraíso-, esta vedado para las grandes mayorías mientras una revolución verdadera no triunfe por esos lares. ¿O se pretende situar a Cuba en la geografía nórdica o primermundista? Seguramente que tampoco, e igual por algo muy simple: los nórdicos y los primermundistas -no siendo la solidaridad su mejor virtud y mucho menos ahora que también a ellos les ha empezado a escasear el bienestar- compartirán muy poco a no ser que reciban por ello los frutos de la compraventa, la corrupción y las limosnas.
Dadas las delicadas y sumamente importantes situaciones a que Cuba se verá abocada el próximo año, la divulgación de los significados de la Revolución como procesos humanos que, ya de por sí conflictivos, aumentan su conflictividad por el mundo hostil que los cercan, se hace impostergable. Si se llega a los sucesos venideros con un pueblo desarmado de razones, se le tendrá organizada a los enemigos de siempre la fiesta que ya están ensayando. Es cierto que los revolucionarios no siempre somos lo suficientemente amables entre nosotros mismos y que el valioso trabajo del análisis crítico no pasa por su mejor desenvolvimiento. Pero también es cierta la encendida polémica entre los llamados oficialistas, a quienes se les tilda de extremistas, y los llamados alternativos, indicados como centristas o hipercríticos. A veces las dos miradas son dominadas por la ceguera. Por suerte, no reflejan una lucha por el poder en Cuba ante el inminente traspaso de poderes, pero sí que la alimentarán si no se percatan de que ese es el objetivo de las fuerzas externas junto a la autotitulada disidencia interna. Quizás saberlo sea suficiente para no convertir en héroes a los Testigos de Jehová porque estos nos reciben en los malos momentos, como tampoco para visitar las casas especializadas en otros jardines para sembrar lo que no se nos deja cultivar en las nuestras. A la larga nos serán adversos si decidimos compartir todas nuestras semillas. ¿O es que solo cuentan las de ellos? Si nos va a pasar lo mismo que ya tenemos en casa, ¿para qué recibir o visitar a los extraños?
En tiempos tan cruciales para Cuba, la elección entre un socialismo autoritario y un socialismo más humano es una patraña para anularnos. El rostro humano de la vida es una balanza donde las contradicciones se endulzan y nadie ignora que las dulzuras del capitalismo son decididas por y para unos pocos. El Socialismo en Cuba no puede ser un hechizo iluminado en un santuario ni una restregada paroxística en un parque, y aunque su construcción esté plagada de múltiples sacudidas, solo será socialista si estas son dadas por las grandes mayorías y su dirección es el destino natural de la civilización humana: la renovación perpetua sin desaparecer en los pantanos de la inocencia. Levantar sociedades humanas de la ruindad y el vacío en que se encuentran repartidas por todo el orbe será siempre la cúspide de los soñadores y los realistas que desafían a las nubes y a las ventoleras para llegar a ella. Si el pensamiento mayoritario es ese, se verán las caras de su construcción, y entre soñadores y realistas se mirará en el 2018 cómo está la montaña que vimos en 1959. Será de ellos la Revolución, la pregunta sobre cuál es la tierra más buena para todos sin estar en el limbo, y también de ellos será la respuesta, y los trabajos y los días y las metamorfosis y los eclipses y los sueños y las realidades imprescindibles para alcanzar la cumbre.

martes, 28 de febrero de 2017

Los dedos en el fuego (Notas críticas sobre un libro entre Cuba y España)

Cuenta el libro de cuentos “Ópera Bufa” (Editorial Pliegos. Madrid, 2016), del escritor cubano Rafael Zequeira Ramírez, con todas las herramientas de un culto orfebre del lenguaje y de un creador temerario con la narrativa. Ambas profesiones buscan revelar, según sus platos precocinados, la atmósfera ruinosa donde se desenvuelven los ambientes coloquiales cubanos junto a ciertas posturas españolas. Lejos de que el autor recree la cotidianidad conflictiva en el juego satírico cubano en relación con el español, su dirección se acerca a la lujuriosa marcha de la diatriba anticubana puesta en un atractivo panorama de la antigua metrópolis y que le funciona como comodín del librepensamiento contra Cuba. Justamente por las verificaciones “cansadas y aburridas con la cubanología”, el talento literario del escritor expande la frondosidad de un estilo que, rozando la pomposidad con la sabiduría, se tuerce y da vida a una criatura bipolar. Posiblemente por ese rictus de sufrimiento que percibo en el libro, escribo estas notas. Creo que los cubanos debemos aprender la utilidad de buscarnos más, aunque sea a través de encuentros fortuitos, como lo son una de las constantes de esta obra.

Podemos leer en la contraportada del libro que “su mayor mérito consiste en presentar de forma amena, incluso entretenida, esa realidad de ruina, vacío y desilusión, en que se ha convertido la vida cubana de las últimas décadas, entretejida con personajes e historias de la España contemporánea”. No resultaría contraproducente con este “mérito” si no observáramos un serio interés en hacer una autopsia, lo más amplia posible, a la “inutilidad” de la Revolución Cubana sin tocar de frente y con los ojos abiertos la realidad española. Asimismo puede verse que amenidad y entretenimiento se erosionan por la exacerbación de conocimientos alrededor de los hechos narrados. Cuando se sigue leyendo en el mismo sitio que “la literatura, si lo es de verdad, tiene sus propios objetivos y caminos; la política, los suyos, y casi nunca resulta afortunado mezclarlos de tal forma que acaben convertidos en un café con leche insípido”, puede entenderse que Zequeira sabe, como todos sabemos, que si se escribe ficción sobre Cuba para condenarla -o alabarla-, la contaminación de la literatura con la política está garantizada y solo hay que esquivar la insipidez mediante un suculento experimento literario para que el “café con leche” salga distinto y no la mezcla que él degrada.

Tanto en las parcelas de alta creatividad como en los efluvios humorísticos de corte bien popular, ya existentes en la literatura cubana de hoy, el escritor emprende la ruptura de la base argumental en los cinco relatos que componen el libro. Es consciente y está dispuesto al sacrificio, pues cree -en su rotunda imaginación- que así puede aparecer en toda su belleza formal el incisivo bisturí que sus intenciones políticas procuran y, echando abajo la estructura ingenieril con que crecería su obra, apuesta por el vacío para que se yergan las obsesiones detectivescas que lo agobian. Extraño “tour de force” en quien sabe manejar las armas tropológicas. Ni Rulfo con su brumosa Comala, ni Auster con su laberíntica Nueva York, pudieron concebir el levantamiento de sus obras destruyendo sus piedras angulares, al contrario, reforzando los cimientos fundacionales de sus historias lograron enriquecer circunstancias y puntos de vista multidimensionales que engrandecieron sus libros. Zequeira descompone el tiempo, el espacio, los conflictos, los ritmos, al propio narrador, los personajes y hasta las mismas expresiones que piensan o pronuncian. Incluso desconcentra cualquier concentración que el lector podría tener con los sucesos y martirizándolos halla la corrupción que le interesa: cómo la realidad cubana, enfocada en sus peores situaciones y dialogando con la realidad española, plasmada en apuntes de ilusorios proyectos y ligeros exabruptos disolventes, supera a las diez plagas de Egipto.

Apenas pasa una página en que no aparezca alguna relación directa o referencia obligada a la “perversión”, “aberración” y hasta “el abandono de toda esperanza” -subrayando infaustamente al Dante-, con que el artista desgarra la vida cubana. Tal conteo no tendría ninguna relevancia si ello no contribuyera a fulminar las temáticas vibrantes que se esbozan en la relación Cuba-España basada en los hechos que asumen los personajes. Pero Zequeira rehuye poner los dedos en el fuego de esos contenidos y ahoga la “palingenesia indiscutible” de la literatura que nos dio a “Pedro Páramo”, la “Trilogía de Nueva York” y tantos otros títulos más donde se desnudan las imprevisibles quemaduras con que las obras y sus creadores descifraron el enigma del oráculo. Quizás por la insistencia tan pertinaz en el trueque entre literatura y política que el autor ensaya, como si emulara con Montaigne, los diálogos interiores que fluyen copiosamente entre el narrador y los contrapuntos de los personajes, y que a tantos escritores, después de Joice, los llevaron a crear sofisticados hallazgos en la trama y sus intervinientes, se quedan sin la sustancia necesaria de relato en relato. Zequeira, en búsqueda incansable para superar esas técnicas, investiga cómo cimentar la suya entorpeciendo -continuamente- y -finalmente- diluyendo todas las historias que narra. Pero como debe sostenerlas con troncos fértiles, les aplica unas frecuentes digresiones que constituyen una recia celebración de la palabra.

Consciente o no del riesgo por el que se adentra su dilema literario-político, Zequeira se acoge a su libre vendaval anticomunista y azota a la añorada isla, pero ya los vientos están pasados por el tamiz de una escandalosa ingenuidad del escritor y decaen. Por suerte -o por la intrepidez de su talento con la escritura barroca-, emergen con abundante resonancia las mejores intuiciones de su creatividad. Así, él eleva al máximo disfrute de la sintaxis la conversión del “misterio insondable de la arquitectura” en la Catedral de Santiago de Compostela a una masturbación lésbica en un destartalado tren que cubre el trayecto Camagüey-La Habana, y entre otros ágiles detalles, pasando por Lutero, el Muro de Berlín y una sueca venida a menos, se destaca “la locomotora Rocket de vapor, diseñada y construida en 1829 por George y Robert Stephenson, padre e hijo, como un homenaje anticipado a los Beatles”, que luego en términos sexuales será un “juego bucal con la locomotora de Liverpool”. Pero, ¿es el “vaso de whisky” que cubre el trayecto Madrid-Santander, porque “los trenes funcionan bien”, la metáfora de la España contemporánea? No, es más bien la caricatura ideal que alienta las constantes del “sexo”, “el viaje” y otras controversias entre Cuba y España que recorren el libro y donde sale a flote la inmensa cadencia del verbo que Zequeira domina con inusitada perfección. Y con esta, como toque eufórico y deprimido de un escritor que busca donde arraigar sus delirios, se desvaloriza la relación entre los dos países y aquello de que en Cuba “la vida entera se ha convertido en una gran mierda” resulta el mayor -y el peor- lugar común de todas las historias. Con tales desatinos se sirve en bandeja al lector la extenuación para que llame a Billie Holiday “por su verdadero nombre, Eleanora Fagan”.

Zequeira abusa del furor informativo en la expansiva ironía que le es tan grata, en el cáustico humor de su arsenal lingüístico, e increíblemente enmaraña, con pueril vehemencia en los espejos de la cultura universal, el saber enciclopédico junto al desbordante y retador ánimo lexical que cultiva, y culmina su ardua maniobra literaria haciendo desaparecer, sin la simbología del buen dinosaurio de Monterroso, a todos los personajes en un magma de sonambulismo donde está prohibido despertarlos. No obstante, se entiende que la literatura, “si lo es de verdad”, aunque se lleve a otros campos, nunca se corrompe del todo. Así, “Ópera Bufa” también destruye el repetitivo cuento de las “infernales” problemáticas cubanas. Y aquí merece Zequeira, aunque no lo exprese ni participe de tal ideario, una gran salvedad: tanto él como sus lectores, nada insípidos, saben que los infiernos son recurrentes donde quiera que estemos y que la isla también los tiene, pero, para gran suerte de su pueblo, con una bajísima dosis del horror que tanto espanta en América Latina y se esparce por el mundo llamado “libre”. Finalmente resulta curioso que Zequeira, en vez del Fígaro de Mozart, encuentre al barbero de Rossini, puesto que el primero eligió, de las dos comedias de Beaumarchais, aquella donde el punto de vista es el de los sirvientes, mientras que en la otra es el de la aristocracia. Quizás por ello el libro incita a erotizarnos en los cangilones del río Máximo a su paso por Sevilla con el tan disputado “café con leche”